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Origen
La invención del Tarot se atribuye a Hermes Trismegisto, un filósofo greco-egipcio que vivió alrededor del año 5500 antes de Cristo. El significado de su nombre, de origen griego, es el siguiente:
HERMES=Inteligencia Suprema TRISMEGISTO=Tres veces Maestro.
A este filósofo se le atribuye también la invención del juego de ajedrez y la creación de un sistema de escuelas “hermético-iniciáticas”, dedicadas a estudiar el misterio de dios y del Espíritu.
Cuando Hermes Trismegistro murió, fue deificado, es decir, se convirtió en el dios Thot, escribano de los dioses, inventor de los números y de las escrituras, padre de Isis, la Luna.
Algunos expertos señalan que los Arkanos mayores provienen de un libro egipcio, ya que cada una de las láminas que lo compone lleva jeroglíficos. En el interior de la Gran Pirámide existe un pasillo que conduce por debajo, y entre las patas de la esfinge, hay un templo de iniciación. En este templo se encuentran representadas en sus paredes hasta 108 pósters de las láminas del Tarot. De éstas, sólo conocemos 78; las treinta restantes conforman las tablas de Aeth.
Cada uno de nosotros tiene en sí algo de las facultades creadoras del Mago, una vena de locura del Loco y una pizca de demoníaco del Diablo. A veces nos encontramos con un hombre de negocios o con el político, simbolizados por el Emperador, así como con una mujer dinámica y eficiente, la Emperatriz. Convicciones religiosas o sentimientos de amistad nos hacen experimentar la vida en el tradicionalismo del Sumo Sacerdote o Papa. Vivimos momentos de admiración, mezclada con una sensación de malestar, frente a la sabiduría de la Sacerdotisa o Papisa, muy sabia y docta, pero incapaz de emoción y reacción.

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