Sin Humillación

Por Irán Molla de Gad

Nuestras enseñanzas desde la misma iniciación nos dicen que: "nunca debemos doblar la rodilla ante ningún hombre, sino solo ante Dios", y en ello se encierra uno de los principales puntos de distinción entre los masones, ya que un verdadero masón no deberá realizar jamás acto alguno de conciente humillación ante ningún ser humano.

Sin embargo, considerar de manera literal esta frase es caer en el error, muy frecuente, de no profundizar uno de nuestros simbolismos, en este caso, una metáfora.

No doblar la rodilla ante los hombres significa: no humillarnos ante nadie. No permitir que nuestra valor de ser humano sea pisoteado o menospreciado por persona alguna. No rendir culto o idolatria a ninguna persona.

Cuantas personas hay que "se arrastran" ante los poderosos para lograr sus favores. Cuantos que "viven de rodillas" ante la soberbia de los políticos y los adinerados por temor a ser vistos como enemigos. Aunque físicamente estén erguidos, se humillan espiritualmente. ¡Esos no pueden ser masones!

Doblar la rodilla ante alguien no menoscaba de manera alguna nuestro integridad de hombres libres, si este acto no entraña humillación:

Dobla su rodilla sin humillarse quien lo hace por su fe y sus principios.

Dobla su rodilla sin humillarse quien pide la bendición de sus padres.

Dobla su rodilla sin humillarse quien canta loas de amor al ser amado, cuando su amor es correspondido.

Dobla su rodilla sin humillarse quien ante la cama de su hijo cuida su sueño.

Dobla su rodilla sin humillarse quien es abatido físicamente por la tortura pero su espíritu no se quebranta.

En fín quien hace acto de humildad sin rebajar su espíritu ante lo divino o lo amado o bien, cae por el peso del agobio de sus enemigos, no debe considerarse que se humilla.

Os invito a que mantengamos nuestros principios sin caer en fundamentalismos, ya que ello también va en contra de nuestras enseñanzas.