¿Que hay acá abajo de lo bueno?
                                                                               Eugenio Medina Ramirez                            19 de Abril de 2009

                                  eugeniomedina_2000@hotmail.com

   

 

                                              Los niños comiendo melon, (Murillo, XVII)
 
 
Tenemos el caso que para algunos, ésto o eso tan imprecisable, es lo bueno, y señalan aquello casi miserable; luego prosigue una larga lista de variables acerca de qué es lo bueno.
Aquellos a quien el hambre  tortura, no tienen de otra, más que pensar en la ansiada y sabrosa comida y en la manera de conseguirla. Como ejemplo de cuanto sucede en este mundo tenemos diversas versiones: experiencia personal, novela, relato, cuento, cine, televisión, sabroso y concentrado chismorreo o cotilleo y cuantas imágenes ahora son posibles en pantallas.
Para los jóvenes varones ya despertados, nada tan bueno como lo que ellos llaman las viejas. En cambio las mujeres, espantan a las niñas pequeñas, no con el diablo ni brujas o fantasmas, les pregonan en tono siniestro y cavernoso: ¡Uyyy, hay viene un viejo!
Dos son las importantes opiniones acerca de lo bueno. La de los con  autoestima y los que la carecen  y padecen. Como del diario los valores se diluyen y pierden, los muchachos, ¡pobrecitos! huérfanos de todo, no tienen para ellos ninguna autoestima y por ello fingimos no ver lo que hacen, pues si lo viéramos y atendiéramos nos pondríamos a lloriquear. Lamentable lo que hay dentro de ellos.
Bueno, muy bueno acá, pues  la conciencia, la fuerza, la gran voluntad, buena la capacidad de dar y sobre todo de ayudar, buena la chispa y sabiduría, y bueno el hacer algo por la gente. Este mundo rodante y hasta indiferente,  donde la entropía asegura que minuto… y segundo a segundo el desorden aumenta,  para contenerlo hace falta un esfuerzo o trabajo, o el desorden prospera. ¿Cuántas voces, gritos, amenazas y conductas violentas debe usted histriónicamente desplegar en casa o con sus empleados para que los amedrente, le teman,  en consecuencia atiendan y cumplan órdenes y obligaciones? ¿Cuántos de los citados, hijos o empleados, son cínicamente sordos? Es usted la persona de más fuerza, energía y empuje en su casa, o incluso a las 10 de la calorífica mañana luce pálida, abotagada, fatigada, enchancletada, desganada, arrastra los pies, no se ha duchado,  ni ha tendido la cama y todo yace cual campamento gitano. Por supuesto usted ni al espejo se arrima pues yace: greñuda --“mop hair” se dice en inglés-- e impresentable. Su casa, su entorno, su closet, su baño, su tina, su auto, su piel,  semblante y toda su persona,  son la mejor muestra de los vigores y empujes o depresivas debilidades que tiene su mente, alma, corazón y demás fatigadas carnes. Si usted no hace ejercicio como lo hacemos los colorines y acuoso(a)s atletas del acuario,  no tiene hambre ni competencia celular ni corporal, ni ánimo ni fuerza para obtener los intensos vigores y resistencia de la buena comida y en consecuencia derechos para la gasolina high performance  que nosotros degustamos apuradamente. Es la natación de las mejores y saludables adicciones. Entérese, cinco de nosotros los varones, no tenemos ni la mitad de la capacidad aeróbica de una de nuestras adorables sirenas. Esa infame sed de aire es la que nos revienta de inmediato.
En el documento: Ascenso juvenil, detalladamente les explico a las jóvenes y adolescentes que la fuerza se obtiene del ejercicio, de la comida, del coraje y de la terquedad, más la gran fuerza, la realmente poderosa es la que se obtiene del amor. Por supuesto que  muy bueno el dinero, excelente la sexualidad, la regia preparación; cómoda la seguridad, agradable la paz y alegría, deseada la  intensa, cálida, erótica e inteligente compañía. Hasta hace no mucho lo bueno era mamá y el hogar: su calidez, su comida, su amor, ternura y cariño. Y cuando el caso se sustentaba, el hermano mayor era el ídolo. Ahora, como todas las mamás salen a trabajar, de lo bueno no hay nada. Abunda el mal ejemplo. La mente, el alma y corazón de estos infelices jóvenes huérfanos no conoce más que el abandono, la soledad, los vacíos y no disponen de ningún ejemplo o camino para seguir y por ello  no vemos orden. Ustedes no lo recuerdan pero por citar uno, de los pilares del proyecto  La Burbuja, aprender es fácil, veloz y automático hasta los 3 años. Por ello, sin problemas, aprendieron el español, hubieran aprendido inglés si lo hubieran escuchado. Como no sucedió tal audiencia, ni lo saben y batallan mucho por aprenderlo. Luego sigue la televisión quien durante varios años impiadosamente les achicharra el cerebro. Ocasionalmente tengo oportunidad de escuchar y charlar con niñas y niños matriculadas en locales escuelas “bilingües.” Pobrecitas, nada saben. Ni al menos saludar correctamente. Pregunte a cualquiera de ellos o a sus teachers, cómo se dice en inglés: Saluda de mano (hand shake). Abrázame (hug me up) Huevos tibios (three minutes eggs), huevos estrellados, (sunny side up eggs), huevos revueltos (scrambled eggs), cáscara de huevo (egg sheld) huevos cocidos (hard boiled egg). Me sucedió con unas amigas. Iniciábamos un mañanero e infinito tour en Disneyland. Cuando debíamos almorzar, la charla de aquellas madres derivó a lo de siempre: alabanzas del inglés que sus hijas fluidamente hablaban.  Hasta  por la boca les salían grandes burbujas. Hablan el inglés pensé, (from soup to nut) que significa “de cabo a rabo,” estas hermosas  e inocentes infantas. A la hora de la verdad, no pudieron ni ordenar el desayuno. Un venezolano, en la mesa siguiente, pasaba por el mismo agobiante y espasmódico cólico. Prosiguió un intenso  y violento discurso colmado de majaderías de su encendido padre, por cierto, asturiano.
La versión de las mujeres siempre es la misma. Lo único bueno que hay aquí abajo son tres cosas: el amor de mamá, el amor a los hijos y el dinero para gastarlo, pues hacerlo, (gastarlo), es su delirio mayor. La versión femenina acerca de los varones dice… mejor callar. Con los varones las cosas no son notablemente diferentes. Alocados por la testosterona, sus neuronas bañadas por tan potente y ardiente hormona, sufre  apretadamente pues lo acalambran las intensas y frecuentes erecciones. Y busca, aquí y allá, la manera de sofocarlas. Un hombre, según su eréctil ser, precisa para un día magnífico de: carne, trago, sexo, música y dinero. Llevando eso en el carrito (cart) del súper no precisa de  más nada. Con tales parámetros no queda más que pensar que simplemente somos: cuerpo, carne, huesos, agua, tripas, venas, mangueras  un poco de corazón y además tenso o arrugado pellejo. ¿O seremos puercos?
Pues fíjese que no. Como todo es relativo: el tiempo, el cuerpo, el dolor, el placer, la felicidad  la vida y  hasta la muerte. Hay dentro de nosotros una chispa de variable intensidad. Tenemos en nuestro cerebro y tejido nervioso una carga o energía. Se puede apreciar su intensidad por los ojos y la luz que los ojos destellan. El corazón, la amplia panza y las sucias tripas también disponen de su sistema nervioso eléctrico.
Sé que todo cuanto nos sucede es fruto de una cuenta de obras. Tú o usted no pueden ser más que el fruto de tales. Eso respeta las severas leyes de la física de Newton: “A toda acción resulta una reacción de igual fuerza y magnitud, pero de sentido opuesto.” Usted, no acostumbrado a esto, precisa una aclaración. También a eso  le nombran karma o cuenta de  obras. Todos tenemos una cuenta o saldo, positivo, negativo o neutro. Aquí no vale eso de no lo recuerdo o no tenía tal intención o todo fue un fortuito accidente. El beber o no beber un simple vaso de agua produce dos cuentas diferentes. Tenemos una cuenta personal, otra familiar, otra nacional, otra mundial o terrestre y muchas otras, todas ellas importantes. Cuando usted busca y no encuentra una respuesta a lo duro y terrible que le sucede, o le acaece a lo que ama, el karma es el único puerto donde puede encontrar respuesta. Lo único bueno, grande, camino seguro a la felicidad, gozoso, grandioso, perdurable, de inmensa fuerza, logros,  alcances y que debemos acometer intensamente es el amor. Por ello el proyecto La Burbuja al ver lo terrible que en este mundo sucede, y lo muy poco que se hace por mejorar, tiene la más grande, vigorosa e impetuosa propuesta de amor en una escala que, perdonen la ostentación, se pretende cósmica. Ah, además el karma no olvida ni deja de cumplir ni perdona. Es un orden mucho más refinado a lo que conocen.
El amor es lo única   grandeza absoluta y es lo único absoluto en este penumbroso y fregado mundo. Hay amor para todos y  el sentimiento es inagotable. Tienen que aprender acerca del tema, pues hay mucho  y abundante para todos y los conduce precisamente a la felicidad.