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"Aprendí el español a los treinta y tres años de edad. Mi unica ventaja es que se me enseño mucha gramática en la primaria y la secundaria. El ahora burlado y despreciado latín -una de las más bellas aventuras de mi vida- me obsequió el sentido de las categorías mentales y verbales. El idioma francés me confirmó a gritos que la elegancia consiste en expresarse claramente con el menor número de palabras posible. La lógica me ayudó a comprender que es torpe y tonto poner una coma entre el sujeto y el verbo, de modo que la frase "El rey, mató al soldado" es más criminal en contra del buen gusto que en contra del pobre asesinado...sólo sé que no debo decir con diez palabras lo que puedo decir con cinco..."
DEFENSA DE LA LENGUA...¿COMO?
Columpio (artículo periodístico), Excelsior, Mexico, 4-Febrero-1982
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