Dr. Eugenio Medina Ramírez
Antes de su fallecimiento Carlo Coccioli mencionaba en algunos de sus artículos en especial uno titulado: “Mi Museíto” , su deseo de convertir en “museo” el lugar donde viviera la mayor parte de su estancia en México o mas de la mitad de su vida como el mismo lo manifestaba y que todo lo que en esta casa se guardaba se mostrará como “pruebas” de su vida, obra y existencia misma al público, a sus lectores, y sus amigos. Desafortunadamente fallece a la edad de 83 años a causa de una infección pulmonar, en el Hospital de Cardiología en esta Ciudad de México el 8 de agosto del 2003. Habiendo conferido y encargado a su hijo adoptivo Javier Coccioli la gran tarea de acondicionar su casa para que sea convertida en un pequeño museo o museíto como él la llamaría cariñosamente.

Por lo que con bastante esfuerzo y comprometido con la voluntad de su padre el día 15 de Mayo del 2006 fueron convocados al domicilio que fuera residencia del incansable y prolífico escritor, pero sobre todo un gran humanista, distintas personalidades como el embajador de Italia en México; doctor Felice Scauso, Christian Moire Agregado Cultural y encargado del libro, en representación de la Embajada de Francia en México, el doctor Giovanni Capirossi, de la Sociedad Dante Alighieri en México, de igual forma desde Italia sus familiares mas cercanos con el Sr. Marco Coccioli en su calidad de titular de los derechos de Autor de Carlo Coccioli, también destacarón entre los presentes sus amigos intelectuales como el escritor Fernando Vallejo, la periodista Guadalupe Apendinni, el pintor oaxaqueño Edmundo Aquino y el doctor Eugenio Medina Ramírez uno de sus más leales lectores y cercanos amigos. No pudieron faltar tampoco a este acto único, las representantes de organizaciones en pro de la defensa de los derechos animales a quien Carlo Coccioli mantuviera su incansable y constante apoyo cuyo amor por los seres desprotegidos no solo se había visto reflejado en “FIORELLO” o en “SAN BEJAMIN PERRO”, sino también su participación en la noble tarea que organizaciones como la representada por la señora Ita Osorno y Asunción Vicente mejor conocida como “Conchita” con quién el escritor ausente ahora hiciera posible la creación de una clínica de bajo costo para la atención de animales. Prestando para ello la propiedad donde actualmente se encuentra dicha organización. Es importante mencionar también la presencia de Sokka Gokkai de México quienes hicieron entrega de un reconocimiento al hombre de un profundo sentido espiritual; de igual forma el embajador de Italia entregó a Javier Coccioli la Gran Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral que le fuera otorgada al autor de Fabrizio Lupo por su trayectoria cultural, obras y aportación a la cultura mexicana; y el Consejo Consultor de la Agrupación Periodística Nacional por conducto de la señora Nanette Semenow mujer de gran presencia y entrañable amiga de Carlo Coccioli. Fueron muchos los asistentes entre medios de comunicación, amigos etc. Finalmente fue cortado el listón que diera paso al contingente que ansioso esperaba poder mirar cada uno de los espacios y objetos que fueron parte de la vida de este ilustre y maravilloso escritor quien siempre clamara por el orden de la famosa “Águila Azteca” máximo reconocimiento que otorga el gobierno de México a extranjeros distinguidos y mucho menos la beca que otorga el CONACULTA a escritores emeritos.

El Museo Casa de la Cultura Carlo Coccioli , tendrá como finalidad principal la conservación de documentos personales, objetos, Galería Pictorica etc. con el fin de mostrar al público en general el lugar desde donde transcurriera la vida y obra del aclamado escritor y a cuya memoria su hijo Javier Coccioli, se ha hecho cargo de que así suceda. Quedando como encargados de este espacio cultural los señores Ezael Ramírez y Jimy Alarcon.