|
Lo que puede decirse con mil palabras. A mis lectores y al Sr. Presidente.
¡Ya basta! De la repetida e interminable queja. En estos infelices ambientes no se puede entrar en charla o lectura alguna donde el lamento y la mala nueva, que siempre carecer de toda novedad, estén cínicamente presentes. Ya basta de la horrenda descomposición social, económica, familiar, de valores y de esto y aquello, donde se dice y reitera que tenemos varios tristes y lamentables campeonatos mundiales: del secuestro, de ciudad más peligrosa, de pobreza, de emigración, de pésima educación y demás vomitivos etcéteras. Como eso del divorcio Express y demás infamias.
Le tengo una seria y ascendente propuesta para sacar, no ha México, sino a los mexicanos de su fregada y ahogada situación: tomar a lo mejor de cuanto tenemos, a nuestro hijos pequeños o por inminente su nacimiento, para con ellos hacer otra categoría de mexicanos. Mexicanos despiertos, ambiciosos, nobles, ávidos lectores, cultos, muy competentes para aprender y lo mismo fabricar que elaborar y diseñar de todo, hombres ricos y sobre todo, felices y generosos. Muchachos que dentro de poco tendrán en abundancia para dar.
Servirán para todo, hasta de ejemplo a seguir. ¿A quién tenemos en esa categoría? Muerto el último emperador azteca, don Fidel, lo que prosigue, mejor ni mencionarlo.
Primero, estarán en la mejor escuela del mundo y tendrán auténtica educación superior, una inmejorable formación y mamarán amor. Y tal escuela no puede ser otra que su propia casa.
Todo inicia desde la primera hora o en caso de mucho frío, dos horas después del nacimiento. Nacer es un duro trauma que las niñas soportan mejor que los varones. Eso de ser expulsado del paraíso amniótico es mucho peor que la expulsión del paraíso de los monoteísmos. Sales del cálido y protegido ambiente acuoso donde se te concedía todo antes de pedirlo, y entras a un ambiente de fuerza y presión expulsivo, donde hueles la sangre, la orina y demás fetideces.
Para borrar tal trauma debe dársele al pequeño lo magnífico y grandioso que tenemos en este mundo: un baño de amor. Nada como lo citado.
Segundo. Mucho se habla del amor. Se dice que es tema para ellas y los niños. Las mujeres son quienes por naturaleza más entienden del tema. Siendo el varón, primero que nada, un ente de sexo, del amor no tiene más que el vago recuerdo del único amor que conoce, el de su madre, quien lo amó desde antes de conocerlo. Todo lo demás lo considera: cornable, disfrutable, triturable, gozable, intercambiable, desechable y hasta, ustedes perdonen, madriable.
La historia reseña varias grandes obras de amor, quizá la más reveladora sea esta.
Son muy pocas las hembras que han sabido conquistar a un hombre terrible como lo hizo Catalina, “la ejidataria,” o prófuga de algún gulag. Luego de aquellos devaneos y ya casada la zarina con el todopoderoso: Pedro el grande. Para lograrlo echó mano de lo que nombran la escalera sexual, y muchos militares y jefes se treparon a ella. Pagó el precio por llegar a donde afortunadamente llegó. Pedro el Zar o césar, la quería y amaba más que a su madre. Por supuesto nadie pone en duda ¿quién mandaba en Rusia? Mandaban las pompas, aunque también les llaman las arrempujadoras.
No olviden que este burdo mundo gira sobre cuatro terribles ejes: tiempo, hambre, pompas y dinero. Y debería girar sobre el amor y al hacerlo esto sería muy otra cosa.
¿Y qué hizo tal mujer? Lo que todas las mujeres deben hacer con su compañero para abandonar este infame, desjarretado, empobrecido y golpeado matriarcado. Darle su baño. Y que ahora los hombres amen más a su esposa o compañera que a su respetable madre.
Para lograrlo hace falta el citado baño de amor. Lo necesitamos y hasta con urgencia ¡todos! Niños, niñas, jóvenes, novias, novios y parejas,los drogaadictos y no se diga los deprimidos, los rebeldes y resentidos sociales.
El amor es el sentimiento más grande, noble, hermoso, constructivo y grandioso que existe sobre el universo. Dios podrá ser más grande, pero Él yace allá, y el amor se encuentras aquí, precisamente en el pecho y corazón de nuestras mujeres.
Cualquier ser humano que haya recibido un baño de amor, nunca podrá hacer lo que a diario hacen estos convencidos, parranderos del darse flit de día y de noche: tirotearse, pelearse, matarse cortando cabezas, vengarse y una espiral de violencia que parece no tener fin. Son los percudidos por el hambre y el resentimiento social.
La tarea para organizar lo citado es muy fácil y sencilla. No tiene dificultades ni complicaciones, ni precisa de mucho dinero ni interconsultas, ni de aclaraciones.
Cualquiera puede dar amor, aunque lo da espléndido y grandioso quien lo mamó de su madre o lo aprende de estos documentos.
A estas fechas con la madre ausente, trabajando fuera no hay amor ni presencia que lo genere. Existe la guardería, la tele y la sirvienta. De eso no se puede mamar amor; y vea cómo se ha destruido y desmadejado todo.
La causa de todos nuestros males no es otro que la falta de amor. El sentimiento no puede comprarse ni encargarse. Por supuesto que la piratería lo ofrece fresco y dispuesto, son puras miserias.
Tenemos que organizar y sostener el matrimonio con tres vitales pilares: amor, sexo y dinero. Amor para todos, abundante y placentero sexo para ellas y suficiente dinero. Cualquier mujer se transforma en grandeza y abandona cualquier locura, si usted la deja: hablar, mandar, gritar y gastar.
Tres tareas son las prioritarias
1.- El baño de amor al nacimiento,
2.- El despertar a los muy pequeños a la lectura pues deben aprender a hablar y a leer simultáneamente.
3.- Y por último, el gran baño de amor, algunos puede precisar hasta tres duchas, para quitarle a cualquier varón su conducta de agresivo macho carbón, usted me entiende, dije carbón.
Todo se encuentra resumido en dos obras de mi humilde autoría:
1.- El encendedor cerebral y
2.- Giro completo, absoluto y grandioso en la relación de pareja.
Si esta propuesta le llegara a interesar al presidente Felipe, y no a Elba. Nuestro presidente tendría, al darle una gran esperanza al pueblo, el más sólido de los pilares para mantener su navegar por estas bravas tempestades. Tenemos que trabajar ¡todos! en la única esperanza que aún tenemos, nuestros niños y con este material. Son muchos más los documentos.
eugenio_medina2000@hotmail.com
|