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Portada del libro: Buda y su Glorioso Mundo, Autor: Carlo Coccioli, Diana/1990
Ante la alarmante decadencia de todos los ambientes, iniciando por el de pareja, después con la familia y lo subsiguiente ¡todo! al caos. Es preciso notar que es en la familia donde se ha fraguado absolutamente todo el desastre que tan despiadadamente nos azota y flagela.
Cualquier vapuleado por la vida, por los vacíos de amor, por sus miserias y abandonos, tiene un vivir infeliz y lamentable que busca salidas, fugas o válvulas. Se tornan agresivos y luego prosigue una impublicable secuela de sus obras.
Todo es la infame resultante de unos padres que fueron incompetentes para quererse. La versión de uno y de la otra es la misa, culpar al otro. Los verdaderos paganos son los hijos y lo somos todos. El desamor ha resultado en el peor demonio o ente destructivo de este mundo.
La horrenda miseria que no deja de crecer, todo lo tritura, siempre lo hace así la infeliz. Y esto terrible mundano le sucede a cualquiera, incluso a pueblos completos. A mayores desgracias, mayor la necesidad de la gente de religión, de algo en qué apoyarse o sostenerse. A mayor pobreza, mayores fanatismos, peregrinares y muestras de que en nada de lo físico ya se cree y por ello, se ahogan creyendo en lo intangible divino.
Se dice que la religión, es el fruto lógico a los naturales miedos y temores que todos sufrimos. Por ello no hay pueblo alguno que no tenga su religión que lo religa.
La religión es sólo el fruto de un accidente geográfico. Si naciste en la india, el hinduismo con Brama o Shiva… y los Vedas anidarán en tu corazón. Si naces en Israel tendrás al judaísmo, con la espera del Mesías. Así es el padre de los tres monoteísmos. Ellos son: Judaísmo, Cristianismo e Islám que significa sumisión.
El nombre más popular, fuera de china y la India, es Mohamed el del profeta.
La luz del budismo es fruto del hinduismo, una de las religiones de más alta cronicidad. La resultante del nacimiento de un ser muy avanzado para su época, algunos 5 siglos anterior al cristianismo, él fue un enviado de mucha luz, entre algunos otros. Sidharta Gautama. Espléndido física y psíquicamente.
Para iniciar, el budismo no es leche para niños.
Lo primero que le sucede a cualquier que nazca con estos cuerpos y en este mundo es apegarse al mismo. Tal embrujo o engaño le nombra maya. Por supuesto creen en la transmigración de las almas Todo hacer genera karma o cuenta, la cual puede ser positiva, neutra o negativa. La liberación del nace y morir incesantemente se llama moksha y camino al nirvana, plena liberación. Todo en este mundo es impermanente no existe la permanencia voluntaria ni involuntaria. Los diccionarios españoles e italianos no conocen lo que todos entienden: la impermanencia
No te dejes engañar ni deslumbrar. Siempre que te suceda algo hermoso y agradable, enseguida vienen muchos trastornos y problemas. Si tienes algo hermoso y amado, al rato toca perderlo. Para el budismo: nacer, enfermar, envejecer y morir son dolor.
Todo aquí es pesado, rudo y tortuoso. No vaya a ningún extremo pues todos son terribles. Eso aquí no deja de suceder. Son dos las condicionantes para ti, como son dos las polaridades de todo el universo. Lo interno y lo externo: lo frío y lo caliente, lo positivo y lo negativo. Por cada cosa hermosa y preciosa que te sucede, hay 20 ó 100 terribles. Todo acá tiene un precio. La pobreza o la riqueza deben pagar tal precio.
Como brevemente nos encontramos en este duro y fregado mundo, tenemos que buscar la seria y eficaz manera para vivirlo muy bien e incluso mejor. Lamentable que a estas fechas las mujeres no puedan encontrar a ninguna decadente variante de su soñado príncipe azul. Es que estos ambientes sólo elaboran decadencia y miseria, y no es eso lo terrible, lo lamentable es que tienen muy poca consciencia de su decadente hacer y nada hacen en contra de tan dura y caudalosa corriente.
Avidya o lucha en contra de la ignorancia, pues ella es la que genera toda esta pesadísima y catastrófica miseria, que se corrompe y se desboca en la delincuencia, y es uno de los grandes lastres por los que el hombre no avanza ni progresa.
Eso de mandar a los niños a la escuela no produce riqueza ni al menos ilusiones. Es la resultante de no sembrar nada en casa y dejar caer como todo no deja de caer.
O hacemos gente nueva con cerebro o proseguimos ahogándonos en la ignorancia, la miseria y la delincuencia.
La senda de los ocho caminos del budismo para hacer una vida ejemplar: rectas obras, rectas intenciones, rectas ideas, recto juicio, recta manera de ganarse la vida… Ante este drama social donde no existe el amor ni siquiera en versión pirata o barata, y por ello a todo esto lo han devorado los demonios, y aquellos grandes valores a muy pocos interesan.
Todo es el fruto de la mente de esta gente ignorante, empobrecida, terrible y desalmada. Nacida sin amor, sin un beso ni caricia para su alma tan tierna, solitaria y desvalida, de inmediato se tornan agresivos, terribles, destructivos y hasta catastróficos. La vida y la conducta, sin amor, se envenenan y tales envenenados no tienen ni alma ni conciencia. Ante el inmenso faltante, la conducta de tanta gente tan sólo es el caos que debe ser, por no tener nada del precioso, sustancial e indispensable sentimiento.
Después de una infancia totalmente solitaria y vacía, entrarle a las drogas y sufrir la brutal abstinencia es lo cotidiano. Ya no queda ni residuos de alma o conciencia en ellos. Tornarse delincuentes y fervientes devotos de las delictivas obras es lo que abunda.
Basta con verles el gesto y el semblante para sentir miedo. Y en lugar de amor, de alegría y esperanza, tenemos miedo y somos incompetentes para encontrar soluciones o al menos esperanzas.
La gente se desespera, algunos con miedo, otros con pánico por el secuestro y las condiciones en que queda la familia. ¿Y acaso tenemos alguna esperanza? Pues con lo que tenemos, no tenemos nada al caso.
La palabra y promesas disponen de poco peso y endebles resultados ante el pesado drama que se incuba en casa, y de inmediato sale a la calle para agigantar la delincuencia y nuestros miedos.
Por ello precisamos reorganizarlo todo con estos niños y estos jóvenes tan bruscos, intensos y alocados, que no tienen programa ni proyecto para nada positivo o ascendente. Y no importa dónde usted se asome o pregunte, todo va de mal en peor. Ya es enorme la cantidad de nuestra gente analfabeta o disfuncional para leer, y mire que tienen un papelito que dice muy otra cosa.
Son incontables los niños y jóvenes frutos del divorcio, son muchachos y muchachas de lo más terrible y problemático con esa su conducta. No quiero ni pretendo estigmatizarlos, ellos mismos lo logran de inmediato.
A estas fechas nuestra gente vive agobiada, triturada por sus faltantes en dinero, por lo que deben a la pesada tarjeta y por lo escaso que hay en sus enteleridos bolsillos, no hay nada.
Han dejado que Avidya, ignorancia, señoree el mundo y sus vidas. Ni al menos se puede sustentar un buen matrimonio si no contiene los tres componentes fundamentales. Amor, dinero y plena sexualidad para ellas. El Sr. Gautama nunca habló de las mujeres. Pero ellas son el centro del amor y por ello la única mundana grandeza.
Todo lo que los mexicanos necesitan es muy poco y de grandes alcances.
Encenderles el cerebro a los bebés desde la primera hora del nacimiento. “El encendedor cerebral es el mejor documento al caso.”
Borrarles el trauma del nacimiento a las dos horas de nacidos.
Tornarlos adictos a la diaria lectura y el aprendizaje. Para ello deben aprender tres cosas al mismo tiempo: Hablar, leer y otra lengua.
EL Costo del programa completo es menor a los 300 pesos o 30 dólares por familia.
Con tales nuevos mexicanos este país, pese a su gente y sus sindicatos, saldrá en la barranca en unos cuantos meses.
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