Las Entamaladas
                                                            Eugenio Medina R.                       2 de Octubre de 2008.

   

 

"Conocimiento"

"Conocimiento"

 

Sucede, lamentablemente acaece, que tenemos un gran número de adolescentes embarazadas y totalmente desamparadas. Por supuesto que su futuro hijo más desamparado aún. No hay nada para darles y ya es muy grande el número de tales incentes.

Demasiada gente no tiene resuelto ni al menos lo elemental: comida y protección. Mientras millones y millones deambulen famélicos pues son hijos de la cadena de la miseria que a tantos hala y arrastra, no tenemos capacidad para ayudarles a sacarlos de esa embravecida y destructiva condición, donde abundan las moscas, los piojos, la roña, las ratas. Todo ello los empuja a consumir lo que los aturde: alcohol, marihuana y lo que sea. Y eso los obligas a delinquir y por ello vivimos acosados por la delincuencia y el miedo o pánico que genera.

Todo es el fruto de matrimonios desintegrados, y los muchachos bien saben que no hay de otros. ¿Te vas a casar? Pues sí, total, si no funciona me divorcio.

Preventivo, resolutivo no quieren hacer nada, ni la derecha ni la ultraderecha. Se lamentan pero en soluciones: silencio y apatía. Dejaron correr y se debocó ya todo: el desorden el desmoche, la delincuencia, el caos, la miseria, la delincuencia, el fracaso escolar, los jóvenes adictos, ajenos al orden, reacios al aprender, ajenos al muy bien prepararse y a la mejora o ascenso.

Se cierra el círculo vicioso cuando éstos se reproducen y sus hijos vendrán mucho peor, pues ahora tendremos matrimonios entre los hijos de los divorciados. Pregunten en cualquier escuela quiénes son los peores alumnos.

El creciente número de adolescentes embarazadas es un reflejo espejo nítido, del desorden abandono y falta de amor en sus hogares.

No quiero decir nada acerca del aborto. Es tan sólo la resultante de la desesperación en grado violento. Pero muchas no tienen más que tal condición, y si en ello les va la  vida, muy poco les importa.

La obesidad, la diabetes, la hipertensión y la depresión son las enfermedades del milenio que recién nació. Poco se habla de nuestra mayor institución, la pobreza.

Por ello tenemos que hacer en el mejor camino: el preventivo. No puede haber niño o niña sana si no se ha sembrado en su mente y corazón: amor. No es cursilería ni bobería. Todos los niños, con alguna salvedad, son abandonados y abandonados en manos de la guardería, la sirvienta y la pantalla que les cancela la capacidad pensante y de abstracción. No puede pensar ni explicar nada que no sea una imagen. Ven la imagen de un caballo, un boxeador o un deportista y  lo entienden. Pero no pueden aprender por la pantalla que es la libertad, el infortunio, la lealtad, el orden o respeto, la vocación. Quedan embrutecidos para la abstracción si usted los deja ante el DVD o la tele.

Si ahora compra auto con tales entretenimientos tendrá como vástago un zombi que no querrá ni hablar con usted ni escucharlo o escucharla. Metido en la pantalla del computador, del teléfono, del citado DVD y demás entretenimientos para dejarlos en calidad infrahumana cual zombis.

Un niño tragón u obeso es la más burda, enferma, ruda y pesada manifestación del vacío que agobia su alma, y llena su vacío de amor y presencia con lo que mete a su insaciable boca.

Tenemos dos grandes opciones.

Al que nace se le concede su primer baño de amor una o dos horas después de nacer. O segundo: se les concede el citado baño de amor  a todos los demás infantes o jóvenes que con aquella apatía, rebeldía y agresividad, sus padres no entienden razones ni argumentos para dirigirlos o corregirlos. Siempre en contra de todo y a favor de nada, son un serio problema y atizan el duro fuego del desorden y el caos.

El baño de amor es lo que los transforma y somete increíblemente. El cambio resulta absoluto e increíble.

También existen tres versiones del baño para los adultos. Es capaz de quitarles hasta, usted persone, lo cabrón.

Aquello de las mujercitas adorables, tan sensibles y de gran corazón, tiende a desaparecer. Sin su madre presente, sin su baño de amor lo pierden todo, hasta lo que debería anidar en su corazón desaparece. Ahora las muchachas hacen lo que antes resultaba impensable: se tornan adictas, luego delincuentes incluso hasta comandan peligrosas bandas delictivas.

Querétaro abandera la lista de divorcios con siete diarios, sin contar aquellos que sencillamente se abandonan sin trámite alguno, que también son abundantes.

Hace un año entregue al juez  “Raspar” de lo civil, una doble carta donde a todo el que pidiera el trámite nupcial ante la ley, debería leer y entender su contenido, donde se reseñaba los 3 pilares que sostienen bien una relación y lo poco por aprender y hacer para tornarla magnífica. Placer recíproco para ahogarlos. Amor en grado escandaloso por abundante y desconocido. Resolver la insolvencia económica con un corto sacrificio de ahorro y duro trabajo.

No sé  si el  precioso documento, al menos a uno, lo entregara. El puesto es político y debes someterte a la ultraderecha, cosa que no deja de hacerse y por eso nada se hizo, y todo sigue desbocado, divorcios, hijos de…  para no decirles más feo.

Literatura para ayudarlos no abunda. En las editoriales existe lo que nombran dictámenes y son varios, y tu documento los debe superar: dictamen literario, de mercadotecnia, de la ultraderecha o del gobierno y demás pesadas y ahogantes censuras. Son muchas las buenas obras que contienen verdades y propuestas que tanto ayudarían y servirían a nuestra fregada población, pero son ahogadas por las citadas oscurantistas censuras.

La tarea se torna pesadísima para gente como lo es mi caso. Pero tengo la tarea y debo cumplirla. Si para lograrlo hay que sacrificar, lo hago; si hay que tornarse necio, me torno. Si debo buscan ayuda o subsidio, lo busco y lo encuentro.

Tengo enfrente, además: la indolencia y apatía de muchos, muchísimos de ustedes que no ven la luz, ni  escuchan la propuesta ni siguen el camino, y quedan impávidos, ciegos, sordos, incapaces de escuchar o entender lo que se les ofrece. Sé que no basta una palabra ni un documento. Es tan inmensa la ignorancia, la apatía, la depresión y el rechazo, que nadar contra tantas pesadas corrientes, es una labor titánica, pero no me rajo.

De este portal del magíster Cóccioli, no he tenido ni al menos un electrónico mensaje. No importa. Mi terquedad es infinitamente mayor a todas sus oscuridades y discapacidades.

Tenemos que contener el caos. Tenemos que lograr que el amor no permita a ningún bebé nacer desamparado y carente de amor y camino hacia la grandeza. Ya todo el proyecto al caso se encuentra elaborado.

Todo debe cambiar y el tiempo se ha agotado. Los aquí al norte que pretendía enseñarnos a manejar nuestras miserias, han quebrado estrepitosa y vergonzosamente. Viene sobre nosotros el hambre y su pesada cuenta. ¿Dónde podrán guarecerse, en su fe, en sus políticos, en el petróleo, en la ignorancia, en la envidia, en la delincuencia, el narco, en cuál de sus endebles fuerzas y posibilidades.

Si nada siembran en sus niños, si nada cultivan ¿qué esperan como frutos y qué del futuro? Pues sí, lo feo y terrible  que tienen, siempre lo han tenido, mejor ni mencionarlos, y ahora lo tenemos todo amplificado.

¿Dónde está la respuesta, dónde las soluciones, dónde el camino, a quién realmente le importa solucionar, al sindicato educativo, a los maestros, a la derecha, a quién? Si no buscan no encuentran, si no abren los ojos no verán la luz y caerán. Si esperan del cielo prosigan arrodillados.