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Si acaso sucede, cuando un ángel o presencia seráfica es enviada a la tierra, el mejor nombre para esta latitud no es la Tierra ni acuario. El mercado es su mejor nombre pues aquí se vende todo, hasta la fe se encuentra en el mercado.
En el mercado se encuentra la vital comida, allí dentro los voraces mercaderes que la ofertan siempre con las mayores ventajas de precio, peso y dudosa calidad. Ahora la moderna ciencia y tecnología les dice en otra tesitura: ejecutivos de ventas, departamento de personal, asesor en logística de mecadotécnia y publicidad. Es la misma, sucia y revolcada gata.
Siempre es lo mismo, vender y obtener las ansiadas ganancias. La voracidad es una variante de esa enfermedad incurable llamada dinerismo, ya relatada en estas páginas. Si tienes 10 pretendes 100. Entre más tienes, mayor tu voracidad e insaciabilidad. Algunos al dinero le llaman miel, la única que no logra empalagarte. Pero enfermar en este fementido mercado es lo cotidiano.
Este es un mundo donde lo que abunda son los pobres, el hambre, los niños y los envidiosos. Le podemos conseguir los y cuantos guste. En este mercado desde que mamá andaba de novia ella competía en el mercado con su belleza y atractivos. Algunas son tan convincentes y decididas que si les gusta este o aquel con el mismo se quedan. Aunque luego se pongan a cantar lloriqueantes: ♪ayer penaba por verte y hoy peno porque te vi♪
Usted, como tantos, es parte del mercado. con lo que compra o por lo que debe y necesita. ¡Acaso vive usted en algún orden con alguna seria y ascendente meta o propósito? ¡Será que nada al caso vio hacer a sus abuelos ni a sus padres?
Increíble que en el mercado abunden los arrepentidos. Y ni saben de cuáles dos cosas nadie podrá arrepentirse: Ustedes se arrepienten hasta de amar, de haber nacido, de no haberse muerto de chiquitos y de otros arrepentimientos que su espesa depresión les genera y no deben publicarse.
Lo que ahora sucede con la quiebra o crisis financiera mundial. Donde obdervamos cómo los ricos y los grandes empresarios han sido ahorcados y estrangulados. Por supuesto que algunos se cuestionan acerca de qué fue lo que pasó. Las señales de esta quiebra tienen unos tres años, pero nadie hizo el menor caso. Igual cuando el insumergible Titanic y las escasas lanchas salvavidas mataron de frío a tantos. El hombre es uno de los animales que enfrente más dificultades, tanto para aprender como para entender. En la historia yace casi todo y muy repetido, siempre es lo mismo, se cae en el mismo agujero, tropieza con la misma visible piedra.
Siempre, desde los mercados en babilonia, es lo mismo: todo vale más, menos mi dinero ni mi trabajo. Alguien se lleva la parte del león. Siempre los vivos han vivido a costas de los tarugos, y los tarugos, ¡todos! viven de su trabajo.
El que más despilfarraba y tiraba el dinero era y es el vecino aquí al norte. La industria militar era la más importante, luego el petróleo, luego las… Es una sociedad de consumo en grado obsceno. Pero lo terrible es que todo se encontraba sustentado, primero en papeles y después en plástico. ¡Qué vale un billete de a mil pesos o 100 dólares? Pues 10 cents.
Llega el momento de que se presenta la factura y se pretende pagar con aquel mísero papel y aquellos plásticos. Se comprueba que nada vale pues nada lo respalda. La prueba es la quiebra y que por más y más papel moneda que se le agrega a bancos, financieras y aseguradoras, arde más la hoguera. Le inyectan papel y papel, lo hace el propio gobierno, lo hace la China y nada mejora, prosigue ardiendo la pira financiera en donde todo lo que no vale se quema sin misericordia.
Muchos temerosos buscan algo seguro: en el platino, el oro, la plata, las propiedades que ni arden ni se queman. Y lo único seguro en este mundo o mercado es que nos vamos a morir.
Ante la crisis y quiebra mundial las grandes corporaciones hacen lo siguiente, que usted también puede hacer: fregar o chingar al más débil, nunca se ha dejado de hacer. Me vendías tu producto a 29, ahora te lo compro a 25, si quieres y si no, busca quien te lo compre. Se arrodillan y lo tienen que vender a 25. Los proveedores de los grandes almacenes son quienes cargan con lo más pesado de la crisis. le pagan muy barato y demorado, a veces hasta en fregados abonos, un desastre.
Para mantenerse en el mercado dos cosas son vitales: no tener que pagar pesada renta con su local rentado, ni pagar intereses por sus adeudos a bancos o financieras. Quien así se encuentre: endrogado y entracalado se ahogará, la crisis apenas inicia.
Baje sus precios y podrá mantenerse en el mercado de los miserables, pues los precios para los pobres ya no sirven, ellos dejaron de existir.
No tenga todo su dinero en el banco, pueden dejarlo desnudo y temblando.
El mejor dinero no es el invertido en bolsa. El mejor es el que usted pone a trabajar y es el que más gana.
Un negocio deben tener varías áreas de ventas y no sólo un producto: no puede vender sólo una cosa. Si la situación luce apremiante o desesperada, haga ofertas para pagar lo urgente: la electricidad, la raya etc. ¿Y los proveedores? Esos que esperen.
Lo último que debe hacer es recortar personal. Es la más cruel de las obras patronales. Muchos negocios eso es lo primero que hacen. No podemos atizar las fuerzas del hambre y el resentimiento o desesperación social. Tenemos en la memoria que cada cien años sufrimos un caos social y el hambre y los resentidos pueden despertar y despertando, el México profundo nadie sabe de las consecuencias.
Antes de despedir gente recuerde: con la vara que mides serás medido.
Una solución profunda, definitiva es organizar nuestra auténtica riqueza humana y no proseguir como vamos. El mercado casi nada produce, todo lo lleva, lo acarrea, lo piratea y pretende jugosas ganancias.
No tenemos riqueza humana para organizar una sólida y confiable riqueza. ¿Que vendemos? Unas cuantas cosas. Y si no producimos, es que no sabemos ni tenemos gente ni tecnología ni posibilidades para hacerlo.
El proyecto La Burbuja resuelve desde la primera hora de nacimiento de casi cualquier niño, para concederle un gran cerebro y una vida plena y sobre todo feliz. Pero es preciso que a ustedes, tan ahogados y pataleando, les interese el proyecto. Hasta ahora nadie ha llamado ni enviado un correo.
El mercado que todo lo fiaba ya se desintegró. Si toda la vida han sobrevivido aclimatados a la escasez, a los faltantes y además aclimatan así a sus inocentes hijos. No les resulta fácil ni ver ni entender lo posible para cambiar radicalmente, con La burbuja, todo esto fregado y en vías de sufrir mucho y hasta de morir por el hambre, puede solucionarse.
No esperen a que gobierno alguno les resuelva. No tiene, nunca la ha tenido, ni la gana ni la voluntad política para hacerlo. Si deciden esperar que les resuelva, les recomiendo que se sienten.
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