No Te Vayas (Stand By Me)
                                                             Eugenio Medina Ramirez                                15 de abril de 2009

       

 

En especial para la tía Carmela, quien nos quiere dejar y yo no puedo permitírselo.
Frecuentemente me pregunto el por qué escribo y qué es lo bueno o no tan bueno que contiene esta palabra para que a ustedes les interese, entiendan su contenido, en consecuencia les mueva el tapete, los aparte de lo que cotidianamente los y las sofoca y un poco les pueda ayudar en sus variadas sordideces.
Muchas almas se quejan de la soledad, son contadísimas quienes no lo hacen, será porque  tienen dulce, agradable, respaldable y placentera compañía. Pero en este universo de la impermanencia  donde todo está incesantemente cambiando, llegará la horrenda fecha donde eso amado nos deje o lo dejemos. Un poco antes nos sucede como a los árboles que se quedan pelones sin hojas. Los hijos se marchan, la casa queda solitaria y se extrañan las queridas y amadas ausencias. No estamos preparados ni somos competentes para enfrentar la soledad.
Y no podemos pedirles: ¡No te vayas! Stand by me. Lo   que vemos y deambula por aquí y allá,   caras tristes, solitarias de rígida expresión, de gesto encogido y tieso. Luego escuchamos  lo que dice la música y el pegue de aquellas melodías como  esa de
“♪Reloj no marques las horas, pues ella se marchará al amanecer♪.
Otra: ♪ If you leave me now you take away the better part of me♪
Stand by me: Pues la noche es fría y melancólica y al acercarse la oscuridad mi alma tiembla estremecida.

No se crea que sólo a lo amado se le pide  ¡no me dejes! Nos puede abandonar lo necesario, la salud, la paz,  el buen humor y hasta la riqueza. Es tan frágil la vida que pende de algo tan sutil y simple como el resuello. Yo conozco gente a quien su alma, hace ya mucho abandonó su cuerpo, pese a pedir clementemente que no lo hiciera.

reencarnación-hinduismo

Otro importante grupo incesantemente le pide a Dios. Me asombra el divino e inmenso silencio. Luego me pregunto si creo o no creo, no tengo repuesta, creo y no creo. En lo que creo, sin un dejo o átomo de duda, es que si das recibes, si ayudas te ayudarán si proteges aunque sea a un perro callejero, serás amparado y protegido.
Una poesía de Lupita Amor, ¡que nombre más grandioso para las mexicanas! versificaba en este intenso y enérgico tono.

¡No!, no es después de la muerte

Cuando eres Dios necesario.

Es en este infierno diario
Donde es milagro el tenerte
 
Y Aunque no es posible verte
Ni tu voz se logra oír
Que alucinación sentir
Que en la propia sangre habitas
Que en el corazón palpitas
Mientras
él pueda latir.
Permítanme frivolizar esto tan solemne. Estábamos en la zona rosa, ahora ya bastante decadente y terrible, pero en aquellas fechas era como andar en Champs Elises. Charlábamos y se nos aproxima un personaje femenino de rostro patético y con vozarrón profundo le dijo a mi compañera Marisa: Si me invitas un trago te declamo una hermosa poesía. No me gusta la poesía. Haz de ser una miserable  gata. Tuve que alcanzarla para ofrecerle mi trago. Me sonrío, tomó mi vaso y me dio un frío beso. Era ella. Se marchó,  la noche la tragó. No tuve la intención de salmodiar “Stand by me.”

Lupita tuvo ese horrendo padecer donde el alma abandona tanto el cuerpo como su mente. Mi padre mucho le pedía a Lupita, la mayor. Yo nunca lo he necesitado. Tan impaciente como lo soy, ya sé que se me dará sin que lo pida y por eso en esa dirección no abro la boca. Tiendo a repetir lo que dice uno de los monoteísmos: el Islam que significa sumisión: “Dios es grande, realmente lo es.” Y no digo más nada.  Y algunos de mis amigos dicen que soy el hombre más feliz de San Juan. Tal zutano es Jorge Uribe. Yo, si acaso, entro a la pelea para el segundo lugar.

En mi mundano recorrido he caído al agua y en un artículo comenté lo que, mojándome, allí encontré, y lo que hice con tal encuentro. No se detuvo mi curiosidad. Intentaba respuesta a si dentro del agua, pues somos animales acuosos, existía un estado relajado y placentero donde encontrándolo o alcanzándolo, pudiéramos tener un  remanso de salud, fuerza y placer en el líquido. Las que bien  lo saben nada dijeron, y mire que les rogué y yo ni a Dios le ruego.

            

 Alma llevada al cielo 

Después de muchas horas en tal medio, encontré que tal éxtasis existe, y sabiendo nadar adecuadamente, lo primero que se debe lograr es cancelar la angustia que concede el respirar con la cabeza dentro y fuera del agua. Esa angustiante sensación de ahogo es lo que no permite a los demás conocer los placeres que se generan dentro de ese medio, pues de tal elemento somos prófugos. Cuando usted lo consigue se torna adicto a los acuosos placeres.

Ya bien secos continuemos. La grandeza de la gente radica absolutamente en lo que tiene para dar. Por favor pregúntese: ¿Qué anda haciendo en este mundo y qué tiene  para dar? Si usted sólo está para pedir rogando al cielo que le den. Lo siento pero su vida otra cosa no puede ser que una triste pena, pues penas de otras no hay. Cuando usted ya no frecuente asiduamente la hora de la limosna,  ya tiene una gran categoría, ya no tiene la mano estirada, la estira para dar.

En Internet, you tube street music encontré la más estremecida versión de: ¡no te vayas! “Stand by me,” dispone esta hermosa melodía de varias versiones. Inicia con John lennon y Mohamed Alí, que significa Mahoma. La que ahora quiero comentarles es una mezcla de lo más variada y conmovedora versión musical. Inicia la citada melodía en las calles de New Orleáns con la voz de Roger Ridley  y su guitarra. Canta mostrando la tristeza que habita en su alma y corazón, lo escuchas y se te cancela cualquier queja propia. Tú no tienes ni una brizna de tristeza o melancolía como la que a él lo agobia, por ello pierdes tu derecho a lamentarte. Como segunda voz aparece otro moreno de mucha más alta cronicidad, (---seguramente usted no tiene ni idea de cuántos días ha vivido, si tiene más de 40, es quincuagenaria y ha vivido un poco por encima de 15 mil días--) aquel noble anciano Gran pa Elliot  canta. Su blanca, tupida y rizada barba, sus ojos insensibles a la luz, su engordada forma  y su voz le quiebran a uno… simplemente todo. Ver aquello en plena y absoluta derrota, cantando y bien convencidos pidiendo que se quede con ellos, por supuesto que ya no le piden como lo demanda la canción, a la hembra que permanezca con ellos, le piden a la grandeza mayor. Es tal su miserable abandono, tales sus internos vacíos, tal su pegajosa desgracia que casi te mueven al llanto.

En seguida  la voz de Clarence Becker. En un andrajoso traspatio con un drapegio o ropaje que muestra su inmensa miseria. Vierte con su voz, su  cadencia  y movimientos todo cuanto dolor tiene dentro. Te conmueve aquel ritual de la miseria cantando y cuanto dolorosamente se tuerce al cantar, su gesto facial te muestra la soledad que agobia su alma. Ojos muy húmedos  con aquella visión audición  que intenta decir lo que tiene dentro y lo transfiere cantando.  No soy musicólogo, pero algo sé de música. Pone en su voz hasta color y con ello a vibrar todas las fibras de su fregada alma, y si eres sensible, las tuyas también se tuercen y rechinan

Lactancio tiene un teorema que así reza:

¿Dios quiere el bien y no puede?

¿O puede y no quiere?

¿O ni quiere ni puede?

¿O puede y quiere?

Si quiere y no puede es un fracaso, incompatible con él. Si  puede y no quiere es bipolar y contradictorio; si ni quiere ni puede es débil y malvado, más incompatible con Él. Y si puede y quiere ¿Por qué estamos o están tantos tan infelices, jodidos y fregados? Y mire que aquí sufren desde las plantas hasta los animales. Por cierto ¿ya vio si sus plantas tienen sed?

En mi documento “El alma de San Juan del Río” vienen 20 preguntas en la contraportada. Basta con que usted pueda responder a dos de ellas para que se le obsequie. La primera cuestiona: ¿Cuál es la prueba mayor del amor?

Tal documento no ha encontrado acomodo ni lugar en la feucha urna al caso en la casa de la cultura, ni ha sido premiado en las fiestas patronales  donde se galardonan las obras leventes que no son muchas y obviamente nada dicen. Los allí depositados se pueden contar con los dedos de una mano. Mi documento es intenso, profundo, inquietante, útil y pretende que ustedes, sus hijos y nietos mejoren y por ello, la ultraderecha no le ha conseguido el lugar que obviamente merece. Qué bueno y también qué malo, que de lo bueno hay muy poco para ustedes. En estos cuasi ciegos ambientes o arrabales, toca morirte para que algo bueno puedan decir de ti.

 

¿Por qué nos encontramos en este bajo, pesado y fregado mundo donde tanta gente no busca ni lucha por mejorar, por resolver y sobre todo por amar y ser frondosamente felices? Será que la mayoría anda ahogada en sus miserias y faltantes, y para el amor ya no dispone de tiempo;  preocupada por el infame dinero deja correr el tiempo y el mismo se acaba. Y  los hijos sin amor, otra desgracia.

Luego muchas no tienen ni idea de lo por hacer con su belleza, vida y atractivos.  Algunas  tienen severos recelos y temores para dar y recibir amor.

Ahora, si no entendieron: No stand By me, y pasen a retirarse. Un abrazo.

              

      eugenio_medina2000@hotmail.com