La ausencia está instalada en el seno de todo proceso artístico; pero tal afirmación puede conducir a un equivoco al pensar que todo creador convoca a la ausencia o de igual modo, es convocado por la ausencia en su reflexión y producción visual. Si la ausencia sale a flote y marca con su intensidad tanto al proceso como al objeto artístico, es porque ella resulta la impronta de una presencia desvanecida, es decir, el rastro de una desaparición. Sobre la pérdida física o simbólica de lo que estuvo ahí", la ausencia se alza y se muestra en su esplendor: como huella, hueco o vacío, pero simultáneamente como posibilidad de un recomienzo el cual, anclado en el cuerpo propio, hace de los signos vitales el lecho de la (posible sanación). Ausencia por aliento o ausencia sobre aliento; en esa dupla se concentra el sentido de un verso de Mark Strand que dio forma a esta exposición: “si mi cuerpo es ataúd también es alacena del aliento”. Así, a través de una exploración con los materiales, los soportes, las posibilidades objetuales y narrativas de las piezas y, fundamentalmente, de un autodiagnóstico técnico y afectivo, los siete artistas convocados para esta exposición presentan el resultado de una indagación radical sobre la ausencia: aterrador cuando el vacío se implanta como un absoluto, alentador cuando ese mismo vacío se cubre por un fino velo que hace ver a lo irrestituible como una ilusión óptica susceptible de ser reconstruida y alterada desde la mirada del arte.
Iván Ruiz - curaduría
Museo Universitario Casa de los Muñecos (enero-febrero 2008)
74.6 gramos (Pelo de María Dolores Contreras) Germinación
Gabriel de la Mora Ángela Arziniaga
Rompecabezas Ya no estoy enojada pero todavía te extraño
Yara Almoina Yara Almoina

Cenizas Espera
Richard Moszka Ángela Arziniaga