Universidad Comunitaria
   
   
Director fundador:
Jesús Morfín Garduño
   
   
    Participar en la Universidad Comunitaria no significa estar de acuerdo con todo su proyecto y visión, planteados en el ebook "Aldea Global" disponible en http://www.amazon.com/dp/B00QFEYO34, basta con estar interesado en analizarlo y debatirlo con el propósito de discernir y liderar las acciones que debiera tomar la sociedad civil en su conjunto para superar su actual problemática ambiental, económica y social a los niveles local, nacional y global.
   
    Los participantes en la Universidad Comunitaria podrán mantenerse en comunicación con fines de intercambio de bienes y servicios, de información y conocimiento, de convocatorias a eventos o acciones sociales, etc.
   
    La organización no gubernamental Universidad Comunitaria renuncia a poseer en propiedad cualquier mueble, inmueble o capital; por lo que cualquier actividad que pueda realizar la llevará a cabo en base a los recursos que sus participantes puedan aportar o prestar momentáneamente, quienes de este modo podrán obtener algún ingreso (en dinero o especie) que los beneficiarios de dichas actividades quieran aportar.
   
    Las tesis expuestas en "Aldea Global" son el resultado de más de dos décadas de una investigación independiente en Antropología Política y Economía Comunitaria, como única actividad que ha podido mantener la Universidad Comunitaria, Asociación Civil, que se constituyó desde 1992 en la ciudad de México.
   
    Originalmente la idea fue promover la creación de un sistema educativo complementario al oficial, fundamentado en las formas de participación comunitaria de nuestras raíces culturales, para atender principalmente la problemática ambiental. Lo cual quedó enmarcado en el debate de la conmemoración del Quinto Centenario, que para unos era alusivo al "Descubrimiento de América", para otros al "Encuentro de dos mundos" y para otros más a "Quinientos años de resistencia indígena".
   
    De manera que la Universidad Comunitaria participó en las "Jornadas de Paz y Dignidad", organizadas por un grupo cultural mexicano radicado en la ciudad de Chicago, Illinois. Las cuales consistieron en una serie de carreras "espirituales" que partieron tanto desde Alaska como desde la Patagonia con el objetivo de confluir en la ciudad arqueológica de Teotihuacan, para de ahí llegar al Templo Mayor de Tenochtitlan en el Centro Histórico de la ciudad de México el 12 de octubre de 1992.
   
    Pero por desacuerdos en la organización, los dirigentes de las Jornadas de Paz y Dignidad decidieron terminar su recorrido en Teotihuacan, y sólo algunos participantes de las carreras "tributarias" desde Cozumel y Veracruz llegamos corriendo al Templo Mayor de la ciudad de México, coincidiendo con la Marcha de Protesta que se realiza cada 12 de octubre.
   
    Durante su primer año la Universidad Comunitaria visitó la comunidad rural de Amatlán de Quetzalcóatl en el municipio de Tepoztlán, Morelos, en plan de convivencia y participación en las labores del campo durante algunos fines de semana. También realizó dos viajes a Chiapas durante la Navidad de 1992 y la Semana Santa de 1993, visitando diversas comunidades de las inmediaciones de la Selva Lacandona, llegando hasta la Laguna de Miramar en el primer viaje y a la Laguna de Lacanjá en el segundo.
   
    Las actividades se enmarcaban dentro de un plan de "turismo activo", en que se buscaba conocer lugares y sus habitantes, conviviendo con ellos mediante la participación en sus labores del campo, alimentándonos con lo que las distintas comunidades podían ofrecernos y pernoctando dentro de ellas. Cada socio o participante cubría sus propios gastos del viaje.
   
    El interés en seguir desarrollando este tipo de actividades decayó, por lo que se ha procedido a realizar la investigación inerdisciplinaria reportada en la narrativa "Aldea Global" para una extendida reactivación a partir de una fundamentación teórica de su necesidad.
   
    En la conciencia de que debemos evitar la sobre explotación de los recursos naturales y reconstruir el medio ambiente buscando una estabilidad climática y ecológica. Así la enseñanza de la Universidad Comunitaria se realizará fuera de los salones de clase, en la dinámica del trabajo comunitario. Es decir, será una universidad ambulante sin instalaciones propias y no requerirá de cuotas monetarias.