Otras Devociones a la Virgen María
La devoción de los tres Aves María
La devoción de los Siete Dolores de María
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"Todas las generaciones me llamaran Bendita" San Lucas 1:48 Dios te salve, María, llena eres de gracia.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. |
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La devoción del Angelus consiste en decir por la mañana, a
mediodía y al anochecer tres avemarías, con estas frases:
El Angel del Señor anunció a María. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Ave María He aquí la sierva del Señor. Hágase en mí segun su palabra. Ave María Y el Verbo se hizo carne. Y habitó entre nosotros. Ave María Ruega por nosotros Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Se rezan tres glorias. |
Stella Maris (Estrella del Mar)
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Salve, del mar Estrella, Salve, Madre sagrada De Dios y siempre Virgen, Puerta del cielo santa. Tomando de Gabriel El Ave, Virgen alma, Mudando el nombre de Eva, Paces divinas trata. La vista restituye, Las cadenas desata, Todos los males quita, Todos los bienes causa. Muéstrate Madre, y llegue Por Ti nuestra esperanza A quien, por darnos vida, Nació de tus entrañas. |
Entre todas piadosa, Virgen, en nuestras almas, Libres de culpa, infunde Virtud humilde y casta. Vida nos presta pura, Camino firme allana; Que quien a Jesús llega, Eterno gozo alcanza. Al Padre, al Hijo, al Santo Espíritu alabanzas; Una a los tres le demos, Y siempre eternas gracias. Lope de Vega (1562-1635) |
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Mi querida y dulce Madre Maria, coredentora de la humanidad,
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La devocion de los tres Aves Maria
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Esta devocion consiste en decir tres Aves Maria
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Los Siete Dolores de Nuestra Señora
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Los sufrimientos de la Madre de Dios no pueden ser comprendidos, son
inconcebibles. Toda su vida fue, como la de su Divino Hijo, una continua serie
de sufrimientos y tribulaciones. El objeto de la devoción a Nuestra Señora
de los Dolores consiste en una compasión sincera desde el fondo de
nuestro corazón por los Dolores que la Santísima Virgen soportó
a lo largo de toda su vida. La Devoción a los dolores de María
debe de ser practicada especialmente por aquellas almas que deseen deshacerse de
hábitos pecaminosos. Esta devoción alimenta el espíritu de
compunción, nos da gran consuelo, fortalece la confianza en la
misericordia de Dios, nos da la especial protección de Nuestra Santísima
Madre a la hora de la tentación y preserva al pecador convertido de
volver a caer. La Madre de Dios le dijo en una ocasión a Santa Brígida:
"No importa que tan numerosos sean los pecados de una persona. Si
se vuelve a mi con un sincero propósito de enmienda, Estoy preparada
para recibirle con mis gracias, porque Yo no tomo en cuenta el numero de pecados
que ha cometido, sino que me fijo únicamente en la disposición con
que viene a mi; Yo ya no siento aversión en curar sus heridas, porque Yo
soy llamada y soy en realidad la Madre de la Misericordia". En recompensa
a su fidelidad en permanecer cerca de Jesús cuando murió en la
Cruz, Nuestra Señora de los Dolores ha recibido de Él un poder
especial para asistir a las almas en su última agonía y sin duda
ella ejercitará este poder especialmente por aquellos que han llorado con
ella y que le han tenido compasión. La Iglesia honra con dos fiestas los
Siete Dolores de María; una de ellas es el Viernes anterior al Viernes
Santo, y la otra es el 15 de Septiembre. Las Siete Gracias
Los Siete Dolores y su meditación 1. La profecía de SimeónPor esta profecía se le revela a María que la misión salvadora de Jesús no será bien recibida por muchos y que su vida terminará con una Dolorosa Pasión y Muerte, durante la cual, una espada de dolor le atravesará a Ella el alma. 2. La huida a Egipto El rey Herodes está furioso por el nacimiento de Jesús y se propone matarlo. El dolor de la Virgen María es el de la Madre que ve amenazada la vida de su recién nacido, que es El Hijo de Dios, El Mesías. 3. El Niño Jesús perdido en el Templo Fue este su dolor más sensible, porque en todos los otros tuvo consigo a su querido Hijo; más éste lo sufrió apartada de Él. 4. El encuentro de Jesús y María camino al Calvario Las miradas de Jesús y María se encuentran.... Jesús va cargando la pesada Cruz, su rostro está todo bañado en sangre, sus facciones desfiguradas por la multitud de golpes y por el dolor. María va siguiendo sus pasos para ser crucificada con Él. 5. La Crucifixión Su Inmaculado Corazón no miraba la pena propia, miraba la Pasión y Muerte del Hijo tan amado. Todas las penas de la crucifixión las sufrieron los dos. Se ofrecían dos holocaustos: El Cuerpo de Jesús y el Corazón de María. 6. El Cuerpo de Jesús es bajado de la Cruz Al tenerlo entre sus brazos, María ve de cerca la gravedad y profundidad de todas las llagas y heridas de su amadísimo Hijo, y se reaviva el dolor. 7. El entierro de Jesús A pesar de que sabe que su Hijo resucitará, siente un grandísimo dolor al separarse físicamente de Él. Nuestro Señor Jesucristo le dijo a María Valtorta: Pensad en mi Madre que, desde el momento en que me concibió, ha sufrido pensando que era el Condenado, esta Madre que, cuando me ha dado el primer beso en mi cuerpo de recién nacido, ha presentido las futuras llagas de su Criatura, esta Madre que habría dado diez, cien, miles de veces su vida, con tal de impedir que, en mi vida adulta, llegara el momento de la Inmolación, esta Madre que sabía y que debía desear que se cumpliera ese tremendo acontecimiento, para aceptar la voluntad del Señor, para la gloria del Señor, por bondad, hacia la humanidad. No, no ha habido agonía más prolongada, terminada con un dolor aún más grande, que la de mi Madre. Nuestro Señor Jesucristo le dijo a Verónica de Binasco:
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