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Ni ganadores, ni perdedores
Cuando a los columnistas de periódicos de Sonora, se nos presentó el Plan Sonora Proyecta nunca pensé que fuese a causar tanta controversia, pues me quedó claro, como ya le expresé, que no era un proyecto terminado, ni mucho menos impuesto “a velis nolis” por el Gobernador y desde el principio me pareció una alternativa muy viable que detonaría en gran parte el desarrollo de nuestro Estado.
En toda esta discusión que se suscitó quedó de manifiesto la libertad de expresión que existe en Sonora, ya que nadie fue censurado por estar en contra del proyecto y de sus mecanismos financieros. Los medios escritos dieron espacio a quienes estaban francamente en contra y por la radio se escucharon todo de tipo de opiniones, desde las muy analíticas y reflexivas hasta las más insultantes que no bajaron de “ratas” a todos aquéllos que apoyaban la iniciativa del PSP.
Todavía en el sexenio pasado sufrimos la represión quienes libremente exponíamos nuestras ideas y defendíamos una causa, por más noble o justa que fuera.
Cuatro órdenes de aprehensión pesaron sobre mí y sobre otros dirigentes de las ONG en contra del Cytrar en el sexenio anterior y se nos amenazó porque denunciábamos las irregularidades y violaciones a la ley que se dieron en el sexenio 1991-97 en el asunto de ese basurero tóxico.
En 1994, las mujeres integrantes del Movimiento Cívico Conciencia y Voluntad nos dimos a la tarea de llevar a cabo una campaña de promoción del voto, motivo por el cual la consejera ciudadana suplente del Consejo Estatal Electoral, Susana Vidales Rodríguez, nos envió un mensaje intimidatorio de parte del entonces gobernador Beltrones, en el sentido que podíamos ir a la cárcel por promover el voto a una semana de las elecciones, pretendiendo con ello asustar y desanimar a las señoras y jóvenes que apenas incursionaban en cuestiones cívicas.
Bien asesoradas como estábamos en asuntos electorales, no hicimos caso a tal amenaza y por toda esa semana repartimos volantes en toda la ciudad, en los camiones, en los cruceros, centros comerciales, iglesias y plazas públicas, siempre bajo la vigilancia de la Policía Judicial del Estado que pasaban por los lugares en camionetas negras con vidrios polarizados. Y, créanme, era para dar miedo, como a muchos sonorenses les dio miedo contravenir al entonces Gobernador del Estado, porque bien pronto caía la maldición.
Pasó ese sexenio de represión y miedo y arribamos a otro donde se siguió sintiendo la mano del anterior, aunque los tiempos fueron cambiando por el avance democrático que se estaba dando, más aún con la llegada de la oposición a la Presidencia de la República.
La libertad de expresión se fue extendiendo por todo el País, los medios de comunicación se abrieron a la opinión pública y la censura pasó a ser parte del pasado.
En este contexto se inicia el sexenio 2003-2009, con una ciudadanía más informada, más interesada en los asuntos públicos y mucho más exigente con respecto al desempeño de nuestros gobernantes y representantes en los Congresos del Estado y de la Unión. Ahora todo mundo da su opinión y qué bueno que así sea; lo malo es que algunas personas se sienten dueñas de la verdad y no aceptan ningún argumento y prefieren insultar y descalificar antes de escuchar y analizar.
Las palabras de quien vienen
Comentarios más razonables y razonados me han llegado a mi correo de personas que no están de acuerdo en el cómo se dieron las cosas en el PSP, son en el sentido de que las “cargadas” ya no son como antes, ahora hay sutileza; se dan porque van de por medio contratos o concesiones y no apoyar al Gobernador es contradecir.
Con respecto a este comentario, yo creo que hay motivos suficientes para pensar que hubo “cargada” en el PSP, ya que eso fue lo que siempre sucedió en tiempos pasados, pero creo que no es éste el caso, ya que la mayoría de los sonorenses simpatizamos con el PSP; 7 de cada 10. Además, muchos dirigentes empresariales que apoyaron el PSP no tienen ninguna concesión o contrato con el Gobierno.
Otra persona me dice que considera un cuento de que Sonora irá al Primer Mundo, que son obritas sin chiste que sólo van a servir para darle una maquillada al Estado.
Con respecto a esto, creo que es importante que en cada Municipio se analicen las obras a realizar y también creo que en mucho servirá la infraestructura carretera que le está urgiendo al Estado.
El tema del PSP se abordó en todos los ángulos y permaneció al margen sólo aquél que así lo quiso; no hubo censura ni represión; si hubo una mano negra que se quedó colgada de la brocha al no lograr su despropósito de hacer fracasar el PSP en el Congreso.
Me parece bien lo que dice el Gobernador en su mensaje, aquí no hay ganadores ni perdedores, hay un mejor Sonora para todos.
¡Ah! Sí hubo quien perdió: La mano negra.
Norma Abril es directora del Cereso 2 de Hermosillo.
En este espacio escriben funcionarios públicos o militantes de partidos.
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