¿De que vive y se alimenta el amor?
Eugenio Medina Ramírez

 

"¿Tiene usted amor para darlo o cual limosnero nada más anda pidiendo y mendigando? Aparte de su respetable madre, ¿a quién usted más ama? ¿Se quiere usted mismo?"

Lo siento,  en estos paupérrimos ambientes, pero debo hablar sobre la grandeza divina del amor. Para casi todos, estos no son tiempos para tales charlas, pues se encuentran atrozmente  sufriendo y ahogándose por la angustia. Tienen, siempre los padecieron, enormes faltantes económicos para todo: escolares, existenciales y hasta vitales. Lo peor de todo es que no saben ni pueden hacer mucho resolutivo. Resultado lógico y coherente de que nunca les interesó escuchar las voces o voz que pretendía ayudarlos.

En cuanto el dólar colapse y quiebre como parece inminente, esto caerá hasta el fondo. Necesitamos gente, intelectos para organizar y dirigir un nuevo México. Tales mexicanos dichosamente ya nacieron, sólo les falta conocer el proyecto y aplicarlo.

  En parte alguna se puede escuchar una seria, intensa y edificante charla sobre el tema; y eso se debe a la manera en que el pueblo está siendo triturado por la miseria. Nunca mis paisanos hicieron un buen colchón financiero ni disponen de respaldo, y por ello ahora sólo tienen el duro suelo para dormir y el aire para... enfriarlo en su vacío refrigerador, mientras que las eléctricas tarifas crecen amenazantes. La madre que hace décadas les daba algo de amor, salió, empujada por la poderosa fuerza del hambre, a buscar trabajo y todo quedó huérfano, abandonado y listo para entrarle a las adicciones y al caos.

Nada pueden pedirle a su intelecto, pues al mismo le dieron abundantísima televisión, estridencia musical y aturdimiento deportivo. Ah y también le dieron generosamente alcohol y demás podridas sustancias. Nunca, para nada, les interesó la seria, recta, grande y auténtica preparación ni conocer los caminos que a la felicidad conducen. Ya ni orden alguno conocen o al orden saludan.

 Abra usted una página de los buscadores de Internet y aparecen allí obscenas, una infame  enchilada y enmayonesada propaganda. Es una vergüenza que ese vulgar atropello suceda, y sucede porque se dejan y en consecuencia les dan cuanto merecen.  ¿Qué no puede hacerse en estos tan jodidos y corruptos ambientes con una jugosa mordida? Puede hacerlo todo.

Por la televisión es tan pesada la carga de más de 20 comerciales en cada corte, que eso no lo toleran más que ustedes. Y me pregunto, ¿cómo es que logran recordar, para hilar aquello, lo que estaban viendo? La pantalla les achicharra neuronas y cerebro.

Vea la página principal de los citados buscadores. ¿Cuáles son las noticias mayores? Pues las patadas y sus inmensos fracasos, las frivolidades de artistas famosos, las telenovelas, las barbaridades que hace la gente dizque importante y las atrocidades del narco. No hay nada, absolutamente nada de lo bueno, y nada tan bueno como el título de este escrito.

Vamos con el tema. ¿Tiene usted amor para darlo o cual limosnero nada más anda pidiendo y mendigando? Aparte de su respetable madre, ¿a quién usted más ama? ¿Se quiere usted mismo? Veamos su figura, su corte de pelo, sus aromas, su ropa, su calzado, su gesto, su cartera, su palabra. ¿Se encuentra usted presentable?  ¿De qué es fiel reflejo su imagen y presencia?

De entre sus amistades ¿quiénes y cuántos son huérfanos de amor? ¿Acaso usted es uno de ellos?

¿Fueron sus padres exitosos para el amor? ¿De veras lo fueron? Y de sus demás parientes y amistades, ¿cuántos se han divorciado y viven ahora con chole? con la horrenda soledad.

Vea la página principal de los citados buscadores. ¿Cuáles son las noticias mayores? Pues las patadas y sus inmensos fracasos, las frivolidades de artistas famosos, las telenovelas, las barbaridades que hace la gente dizque importante y las atrocidades del narco. No hay nada, absolutamente nada de lo bueno, y nada tan bueno como el título de este escrito.

Vamos con el tema. ¿Tiene usted amor para darlo o cual limosnero nada más anda pidiendo y mendigando? Aparte de su respetable madre, ¿a quién usted más ama? ¿Se quiere usted mismo? Veamos su figura, su corte de pelo, sus aromas, su ropa, su calzado, su gesto, su cartera, su palabra. ¿Se encuentra usted presentable?  ¿De qué es fiel reflejo su imagen y presencia?

De entre sus amistades ¿quiénes y cuántos son huérfanos de amor? ¿Acaso usted es uno de ellos?

¿Fueron sus padres exitosos para el amor? ¿De veras lo fueron? Y de sus demás parientes y amistades, ¿cuántos se han divorciado y viven ahora con chole? con la horrenda soledad.

Al parecer las relaciones humanas inician por la imperiosa necesidad de llenar los vitales faltantes. Necesita sexo el joven varón, y la hembra necesita amor. ¿Y quién tiene para dar y en qué magnitud logra dar este o aquel? Lo que recibe la mayoría de las hembras es una infame miseria de sexo y placer. Recibe líquido seminal para preñarse y recibe cuantas cargas y responsabilidades acá son posibles. Ella nada recibe en amor porque, salvo el de su madre, del amor, el varón se encuentra vacío, extraviado, ausente, completamente ajeno ¿Y qué varón es competente para recibir el amor de ellas? Los varones quieren eso, quieren sexo y el amor muy poco les interesa.                                  

     

                                                                                   

        

¿Y qué le falta al mundo? Le sobra gente terrible y esa condición es la resultante del faltante en amor de sus padres,  para ellos y para los nietos. Este mundo que giraba sobre eso llamado dólar, ahora pretende otros ejes. El 40% de todos los dólares del planeta los tienen 3 potencias: China, Japón y Corea del sur. ¿Y nosotros, usted, cuántos dólares tiene, tenemos?

Sabe usted cómo nuestras mujeres con 3,500  dólares y en los malls o alamedas norteamericanas, se vuelven no felices sino de plano locas comprando en el burdo y cálido shopping. Y no digo en el inmenso mall de las Américas sino aquí, en los tejanos como el San Marcos. 3,500 al parecer, allá se tornan 10,500, por ofertas y bajos precios. Pocas experiencias tan alegres, plenas y magnificas para ellas, como el acometer tales compras.

 El amor se alimenta de dinero sin importar si es peso, dólar euro o BRIC.

El hambre mata el cuerpo y lo mata todo, hasta el carácter, la tolerancia y la paciencia son arteramente masacrados. El amor es como el cuerpo, el hambre los mata. ¿Cuántos y cuántos, todos varones, absolutamente ignorantes no saben que el precioso y que más felicidad concede, el amor debe alimentarse de alegre y cálida presencia, de palabra llena de: afecto, alegría, simpatía, interés y cariño. Que el amor debe ser tan grande que contenga tolerancia, paciencia, perdón, calma y control ante violencias y huracanes. Pero nada puede contener ni soportar  de lo citado si al amor se ha dejado morir de inanición. ¿Qué ha dado usted, joven o maduro varón, y qué es capaz de dar en amor? Las divorciadas tienen la respuesta.

También el amor se alimenta de tu presencia y la manera de presentarte. No llegues con tu acostumbrada pesada, sucia y percudida quejumbre, sobre los infinitos males y faltantes que te aquejan, nadie quiere escuchar eso depresivo.

 

Llega con uno o varios presentes, con una sonrisa, con un dulce, una flor, un mango para que lo goce, llega impregnado y derramando alegría y entusiasmos. Luego alaba su figura, su arreglo, su belleza y cuanto de ella te agrade, debe agradarte todo. Toma delicadamente  su cara, acaricia su cuello, su espalda, su talle y demás. No seas de los burdos cretinos que sólo quieren inmediato sexo y después, después ya son unos helados cadáveres que para nada sirven, ni para llevarlos al panteón y liberarse de ellos.

Al amor le encantan atenciones y detalles que parecen insignificantes, pero son vitales, muy importantes.

Tenemos que enseñarle a los novios a quererse y adorarse en grado supremo. Tenemos que enseñar lo que debe hacerse para despertar a las adormecidas hembras a la sexualidad, luego las hembras deben despertar a los varones al amor, y eso se logra en una hora, y tales despertados pierden de inmediato su cabrona, inepta y terca condición. Prosigue el despertar y encender a los hijos para que tengan una gran cabeza y no eso achicharrado pleno en ignorancias, falta de valores y desórdenes que ahora no dejan de tener.

Usted no ha visto lo que el amor logra, ni cuanto consigue, pues  siempre busca lo mejor de lo mejor para lo que  ama. Tenemos que enseñarle a esta cultura del por qué de su reiterado y ya tan aceptado fracaso de amor, el peor de todos. Luego todo acerca de su segundo fracaso mayor, saber del por qué son pobres y nunca han podido salir de sus numerosas miserias, pues las tienen todas y ya los están ahogando.

Nuestra gente, tan discapacitada para el amor, es la segunda mejor trabajadora en los Estados unidos, sólo nos ganan los coreanos. Si mis paisanos tuvieran intelecto, tempranamente sembrado, despertado, encendido y cultivado como lo propone la Burbuja, todo comandado por una gran y amorosa madre, sería México, no el ombligo de la luna sino el ombligo cósmico.

Para lograr que los mexicanos sean riquillos y felices, no hacen falta caguamas, licores, bailes,  fiestas ni patadas ni demás burdos aturdimientos de pesadas consecuencias, hace falta: preparación, amor, orden, placer, dicha, felicidad y dinero.

 

Es increíble cuantas son sus incompetencias y por ello abunda entre la gente el llamado infelizaje: pobre, jodido, engañado, hambriento, depresivo y sin amor, una desgracia.

Un ojo al proyecto “La Burbuja” le abrirá los ojos y el camino hacia la única grandeza que ni siquiera visita a mis paisanos. Cómo necesitamos amor y en tal desnutrición casi nadie trabaja. El amor ni se compra ni se vende, gloriosamente no pueden revolcarlo las mundanas miserias, pues no yace, como tantos suponen, en las femeninas nalgas.

 

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   eugenio_medina2000@hotmail.com