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" Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios..."  Efesios 6:17.
 

       
 

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 EL CUIDADO DE LOS HIJOS

 

Los hijos son resultado de la unión de la pareja (esposo y esposa) son fruto de la expresión mas intima entre ambos. Dios nos dice en Sal. 127:3 “herencia de Jehová son los hijos”, debemos tener cuidado con esta herencia, como cuando alguien muy querido nos deja algo de herencia, todos lo cuidaríamos muy bien pues es algo muy apreciado, un recuerdo. Así nosotras tenemos que cuidar esta herencia que Dios nos ha dejado con mucha responsabilidad  ya que daremos cuenta de ella.
Es muy normal que toda mujer quiera tener hijos, tenemos ese instinto materno, la Biblia nos narra de mujeres que anhelaban tener un hijo como Sara, Raquel, Ana, Elizabeth, pero ellas eran estériles. Cuando Dios nos da la bendición de tener un hijo, debemos pedir dirección como  los padres de Sansón Jueces 13:2 para saber como dirigirlo en este mundo lleno de maldad y dedicarlo a Jehová. Prov.22.6 hay que instruirlos, tenemos esta responsabilidad grandísima ante Dios y la sociedad. Nos dice Tito 2:4. Hay que amarlos, en el mundo no hay falta de hijos, sino una escasez de hijos bien criados, obedientes y respetuosos. ¿Por qué? Por falta de amor. Aun los recién nacidos saben si hay amor.
Cuando hay amor para con nuestros hijos el amor todo lo provee: alimento, abrigo, educación espiritual y secular, diversión y protección 1ª Tim. 5:8. Para esto se requiere mucho tiempo de parte de los padres y mayormente de la madre, atención personal, sacrificio, paciencia y valor. Si nuestros hijos tienen todo esto a ellos los alienta mucho y así promoveremos la obediencia como Jesús  Luc. 2:52, quien crecía en sabiduría, estatura y en gracia para con Dios y los hombres. Timoteo fue instruido por su madre y abuela 2ª Tim. 3:14-15; 1:5 le inculcaron una fe no fingida. Juan Marcos otro joven que fue bien instruido Hch. 12:12. Estas hermanas que fueron madres nos dejan un buen ejemplo, ayudaron a sus hijos en su vida y los encaminaron en el camino del Señor.
Así nosotras debemos luchar por nuestros hijos Deut. 6:5-9 no debemos cansarnos de repetirles la ley  de Dios, amoldarles su corazón, su mente, su voluntad. Para eso tenemos que prepararnos, estudiar mucho Ex. 12:26, porque ellos nos van a preguntar  Ex. 13:14, debemos enseñarles, notificarles y contarles a nuestros hijos incluso a los que nacerán Sal. 78:5-7.

 

Por Narcy Muñoz  M. * Monclova, Coahuila. México. Julio del 2009.