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"BUSCAD PRIMERAMENTE..."
La palabra de Dios enseña lo que podríamos llamar el principio de la prioridad. Allí tenemos el conocido pasaje de Mateo 6:33. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas!”.
Todas estas cosas son las cosas materiales (véase el contexto desde el v. 25). William Hendriksen nos dice que: “el verbo buscar implica un ser absorbido en la búsqueda, un esfuerzo vigoroso y perseverante para obtener”. La forma verbal empleada también permite que se traduzca “estad constantemente buscando” (New Testament Commentary, Matthew, p. 354).
El Señor, conocedor de la naturaleza humana, mostró el peligro que existe de estar tan preocupados por las cosas materiales que releguemos a segundo término el servicio de Dios. No hay necesidad de exclamar ¿Qué comeremos?, ¿Qué vestiremos? Estas ansiedades serian comprensibles en personas que no conocen a Dios, como la generalidad de los gentiles de los tiempos bíblicos (V. 32), pero no en aquellos que pretenden creer en Dios y que lo consideran su Padre.
Pero el Señor no solo nos indica que no nos afanemos diciendo: “Y que voy a comer?”, El nos muestra, en forma clara y sencilla, cual es la razón de porque no debemos hacerlo: “Porque vuestro padre SABE que tenéis necesidad de estas cosas”. (V. 32) Si mi Padre ya sabe que yo necesito comer y vestir, no necesito preocuparme, me preocuparía en el caso de que yo pensara que el no tiene el PODER para darme lo que necesito, o que el no tiene el AMOR para darme, a mi, que soy su hijo, lo que necesito, pudiendo hacerlo.
Cuando uno medita en el tremendo significado que pueden tener estas palabras en nuestras vidas, no puede menos que exclamar ¡Alabado sea Dios! Cuando uno ya ha comprobado experimentalmente la veracidad de la promesa, no solo hay gratitud y alabanza en su corazón, hay también una confianza plena y absoluta en el porvenir, la cual los que no la han llegado a tener, no pueden comprenderla.
Las promesas que Dios han de ser creídas antes de que puedan ser gozadas. Tengo el temor basado en lo que veo y oigo, de que muchos cristianos no creen esta promesa del Maestro y Salvador. Y si no podemos creer que Dios nos dará alimento y vestido si buscamos primero lo suyo, me parece muy difícil que podamos creer otras promesas que son infinitamente mas grades, como esa de la vida eterna. (1 Juan 2:25).
Cuando uno de los que relegan su actividad de adoradores a segundo termino es confrontado con este mensaje, trata de justificarse haciendo lo que los sectarios que ponen un texto contra otro. “Pero, hermano, la Biblia me manda trabajar y proveer para los míos” Esas salidas solo son formas de expresar que no podemos creer que en verdad Dios nos va a proporcionar los medios de obtener comida y abrigo si en vez de irnos a trabajar nos vamos a adorarle y ha estar unánimes con nuestros hermanos en los negocios del Padre. Hermanos, es verdad que tenemos de Dios el deber de proveer para los nuestros. (1 Tim. 5:8) pero también tenemos de parte de El, el deber de adorarle. Yo debo proveer para los míos, pero primeramente tengo el deber de adorar a Dios. Si doy prioridad a la adoración, Dios me promete ayudarme en mis necesidades de tipo material. Todo se reduce a esto: O lo creo, o no lo creo.
Pero como dicen los norteamericanos: “Mas vale que lo crea”. Si no lo creo, no solo mi vida será una de afanes, sino que me seria imposible agradar a Dios. (Hebreos 11:6) Si lo creo, no solo alcanzare la vida eterna, sino que habré hecho mía una perfecta filosofía de vida: Yo tengo a Dios. El es bueno, Topoderoso y veraz en sus promesas. ¿El porvenir? ¿El mañana? No me preocupan. El Dios que esta ahí hoy, mañana lo estará también. El Dios que hoy me ha bendecido, mañana también lo hará. Mi único y verdadero afán es SERVIRLE Y ADORARLE. Lo demás ¡vendrá por añadidura!
Por: Jorge Rodriguez G. Tomado de: El Edificador, Midland, Texas 1, Agosto de 1985.
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