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" Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios..."  Efesios 6:17.
 

       

 

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 MALOS HABITOS EN LAS REUNIONES

El autor de este artículo no reclama ser un experto en la materia, pero hay ciertas distracciones que deben ser evitadas por los que calladamente se detienen y piensan un poco. No es poco sorprendente al observar como algunas cosas pasan y que no pueden ayudar al que permanece parado en el púlpito. Algunas de las acciones no solo son desconcertantes para el que trata de predicar, sino que también a los otros adoradores. Todas esas manías no están limitadas al tiempo en que la predicación esta siendo hecha, sino que también ocurren en todas las demás reuniones. Con la esperanza de que algunas puedan ser evitadas, yo describo lo siguiente.
 
1. EL MANICURISTA. Es el que se lima las uñas de los dedos durante el servicio, y algunas veces aun se las corta. La persona que hace esto indudablemente es un poco oidor, y rara vez observa al que habla. Esta es una táctica de diversión para ayudarse a pasar el tiempo. ¿Por qué no dar al que habla su atención completa?  
 
2. EL BELLO DURMIENTE. Yo no acudiría a algún hermano a un lugar publico donde la congregación esta en la adoración, quien muestra muy poco respeto hacia el Señor, y quien habitualmente duerme mientras Dios esta siendo adorado, y su palabra siendo enseñada. ¿Cuál será la impresión dejada al visitante que ve al hombre que sirve la cena del Señor o que dirige la oración, y que después regresa a su lugar para continuar dormido? ¿Cuál la actitud de Dios al contemplar semejante irreverencia? Esta es una enfermedad curable, si uno esta dispuesto a tratarla.
 
3. EL ERRANTE AISLADO. Este debe ser un niño, un joven o persona adulta, quienes de atraviesan y salen durante el servicio. Nosotros rápidamente excusamos a madres con niños pequeños, quienes deben de salir en sus momentos. Yo no creo que los niños y los jóvenes quienes salen y se atraviesan, deban hacerlo siempre. ¿Entran y salen ellos en la escuela a voluntad propia? Esto llega a ser un hábito, y requiere autodisciplina. Además, esto distrae a todos los presentes. Esto podría apartar la atención de la lección que él más necesita.
 

4. EL MASCADOR DE CHICLE. Esta persona rara vez lo hace muy discretamente, y es acompañada usualmente por estallar y mascar con toda la elegancia. ¡VAMOS A DIOS CON REVERENCIA!

 

Por Conie Adams * Traducido por Mario Peña * Tomado de "El Escudriñador" Enero de 1991.