ANESTESIOLOGÍA LATINA

TANATOLOGÍA Y CUIDADOS PALIATIVOS

TANATOLOGÍA

 

ABORTO

Mercedes Bienvenú

Óscar Chávez

Teresa Martínez

Nancy Rojas

Mariana Vilanova

Agosto del 2003

 

ÍNDICE

Introducción

Aspectos generales            

                               ¿Qué es el aborto?

                               Aborto espontáneo

                               Aborto inducido

                               Términos relacionados

                               Cifras en México

Secuelas físicas del aborto

Secuelas psicológicas del aborto

Aspecto familiares

Aspectos sociales

Aspectos religiosos

Aspectos legales

Enfoque tanatológico

Bibliografía

 

 

INTRODUCCIÓN

El aborto es un tema delicado por muchos motivos: Involucra juicios de moralidad, religiosos, problemas legislativos y de salud pública. Ha sido satanizado, reprobado, escondido y disimulado. Es motivo de marchas, protestas, peticiones y alegatos. Pero, finalmente, es un tema en el cual no podemos llegar a un acuerdo porque la idea del aborto va ligada a nuestra educación, valores, principios y necesidades y por lo tanto es absolutamente individual. En términos generales, todas las posturas caben dentro de dos tendencias diametralmente opuestas: la conservadora o “pro-vida” y la que promueve la reproducción elegida, llamada despectivamente “pro-abortista”.

En el presente manual no pretendemos conciliar puntos de vista ni tomar postura alguna. Hemos hecho el esfuerzo de presentar datos clara y objetivamente, pues nuestro propósito es proporcionar la información sintética y fácil de consultar que pueda ser de utilidad para el tratamiento tanatológico del aborto.

 

ASPECTOS GENERALES

¿Qué es el aborto?

El aborto puede ser:

a) Espontáneo: cuando se produce sin que nadie haga nada para provocarlo

b) Inducido o provocado: cuando se hace algo para interrumpir el embarazo deliberadamente.

Aborto espontáneo

El aborto espontáneo se da a raíz de alguna anomalía o disfunción imprevista e independiente a los deseos de la madre, que genera que las protecciones del cuerpo interrumpan de manera natural un embarazo con pocas probabilidades de éxito. Se reconoce como aborto la pérdida del embarazo hasta las primeras 20 semanas de gestación.

Ésta es la complicación más frecuente del embarazo; en general se reporta una incidencia entre el 10% y el 15% de las gestaciones, aunque algunas fuentes elevan la cifra entre un 30% y 40%.

Algunas causas que generan el aborto espontáneo son: aberraciones cromosómicas en uno o ambos padres, factores anatómicos congénitos o adquiridos (adherencias intrauterinas, miomas, cirugías tubarias, etc.), factores hormonales, infecciones, factores ambientales (exposición a solventes y gases), factores farmacológicos (ingesta de ciertos medicamentos) y enfermedades maternas.

El factor de riesgo se ve afectado por aspectos tales como la edad materna, el número de embarazos previos y por supuesto el historial clínico particular de la madre.

Aborto inducido

La mayor parte de los abortos inducidos se llevan a cabo durante las primeras doce semanas de embarazo, en estos casos es menor el riesgo de morbilidad. El peligro aumenta considerablemente cuando el aborto se induce en embarazos mayores, que representan aproximadamente un 20% del total.

Algunos de los motivos que llevan a las mujeres a abortar son:

Existen diferentes maneras de provocar un aborto. Los métodos seguros son el legrado y la aspiración, siempre y cuando los lleven a cabo personas capacitadas.

Algunos métodos utilizados para abortar que son muy peligrosos son:

• Tomar tés abortivos

• Dar masajes violentos en el vientre

• Tomar sustancias químicas o pastillas sin receta médica

• Introducir sondas u otros objetos en la vagina

• Dejarse caer, golpearse o darse sentones

Con estos procedimientos se pueden provocar abortos incompletos, hemorragias e infecciones, que si no se tratan inmediatamente pueden afectar seriamente la salud de la mujer o incluso provocarle la muerte.

Términos relacionados

Cifras en México

Las cifras sobre el aborto en México varían mucho dependiendo de la fuente, sobre todo en lo que se refiere al aborto inducido, dado que es un procedimiento no legalizado en México y por lo tanto se lleva a cabo de manera clandestina.

De acuerdo con el Dr. Raúl López García, Subdirector General Médico del Instituto Nacional de Perinatología,  ‘en el país ocurren 4,200,000 embarazos por año, de los cuales sólo llega al término de la gestación el 60%; el resto, es decir 1,700,000, se pierden en sus etapas tempranas.’ De ellos, se calcula que la mitad corresponden a abortos espontáneos y la otra mitad a abortos inducidos.

Algunas fuentes señalan que una de cada seis mujeres ha experimentado algún aborto (espontáneo o provocado), otras elevan esta cifra a una de cada cinco. De ellas, el 6% ha experimentado más de un embarazo interrumpido.

 

SECUELAS FÍSICAS DEL ABORTO

Algunas de las complicaciones inmediatas que pueden sufrirse a raíz del aborto son: infección, hemorragia, embolia, desgarre o perforación del útero, complicaciones de la anestesia, convulsiones, lesión cervical, shock endotóxico, fiebre, quemaduras de segundo grado, dolor abdominal crónico, vómitos y problemas gastrointestinales entre otras. Si éstas complicaciones no son atendidas lo antes posible, pueden provocar la muerte de la madre.

Si el aborto se lleva a cabo de manera inadecuada, se pueden producir daños al útero y cérvix que dañen o afecten futuros embarazos.

En caso de haberse consumido sustancias químicas, medicamentos o hierbas para inducir el aborto, se pueden presentar intoxicaciones y envenenamiento.

Se dice que con los abortos aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, ovarios, hígado y cervical. Aparentemente, este fenómeno va ligado a la interrupción no natural de los cambios hormonales que se producen durante el embarazo.

El riesgo de sufrir complicaciones aumenta en las adolescentes y en las mujeres que se han sometido a más de un aborto.

 

SECUELAS PSICOLÓGICAS DEL ABORTO

Existen múltiples trastornos psicológicos que pueden ir relacionados a un aborto. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Depresión. Que genera a su vez problemas intrafamiliares, maltrato a los otros hijos, conducta violenta y abuso de sustancias.

Problemas en la relación de pareja. Además de las antes mencionadas, otras reacciones tales como baja autoestima, desconfianza hacia los hombres, ansiedad y cólera pasajera producto del aborto, dificultan la relación de pareja. Esto hace que se eleve el riesgo de rompimiento en parejas que han sufrido un aborto.

Disfunción sexual. 30% al 50% de las mujeres que han abortado sufren algún tipo de disfunción sexual a corto o largo plazo, entre los cuales se encuentran: falta de placer en las relaciones, dolor, aversión al sexo o a los hombres en general y desarrollo de un estilo de vida promiscuo.

Abuso del tabaco, del alcohol y de las drogas. El estrés post-aborto se vincula significativamente con el refuerzo del uso del tabaco y abuso de alcohol y drogas con los consecuentes repercusiones en la salud, trastornos de conducta, problemas familiares y laborales, etc.

Abortos de repetición. Las mujeres que han tenido abortos previos tienen una probabilidad cuatro veces mayor de incurrir nuevamente en el aborto que aquellas que no tienen un historial de embarazos interrumpidos. Esto se atribuye a varias causas: baja autoestima, un deseo (consciente o no) de tener un embarazo “de sustitución”, una mayor actividad sexual post-aborto, deseos conflictivos de quedar embarazada, así como una clase de auto-castigo.

Suicidio. Estudios en otros países revelan que el 60% de las mujeres que han sufrido un aborto (natural o provocado) tienen ideas suicidas. De las que intentan realmente quitarse la vida, el porcentaje de suicidas que tuvieron un aborto provocado es casi el doble que el de aquellas que tuvieron un aborto espontáneo.

Estrés Post-Traumático. El estrés post-traumático es una disfunción psicológica resultante de una experiencia traumática, cuando ésta es el aborto, algunos autores le denominan Síndrome Post-Aborto. Sus síntomas se pueden agrupar en tres categorías:

a) Hiperexcitación: la persona afectada se encuentra en un estado permanente de alerta frente a amenazas de peligro, que se pueden traducir en respuestas sobresaltadas, ataques de ansiedad, irritabilidad, explosiones de rabia o ira, conducta agresiva, dificultad para concentrarse, para conciliar el sueño o mantenerse despierto, hipervigilancia y en reacciones fisiológicas ante situaciones que se asemejen o recuerden la experiencia traumática (por ejemplo, pulso acelerado o sudoración durante un examen pélvico o con al escuchar el sonido de una bomba neumática).

b) Intrusión: se revive el hecho traumático de manera involuntaria e inesperada, lo que se manifiesta en pensamientos recurrentes e intrusivos sobre el aborto o la criatura abortada, flashbacks de la experiencia abortiva, pesadillas, reacciones de pesar o depresión en el aniversario del embarazo o del aborto.

c) Constricción: se paralizan los recursos emocionales o se desarrollan patrones de conducta para evitar los estímulos que se relacionan con el trauma. Por ejemplo la incapacidad para recordar la experiencia o parte de ella; abandono de relaciones; evitación de los hijos; evitar o negar pensamientos relacionados con el aborto; desesperanza; disminución de sentimientos relacionados con el amor o la ternura; abuso de drogas; falta de interés; abuso de sustancias; pensamientos o tendencias autodestructivas y desórdenes alimenticios (comer compulsivamente, anorexia y bulimia).

 

ASPECTOS FAMILIARES

Tanto en los casos espontáneos como en los inducidos, la familia afecta de manera muy importante a la mujer que ha abortado. Estos efectos abarcan desde su motivación hasta su recuperación.

En caso de un aborto espontáneo:

La familia puede funcionar como una fuerte red de apoyo para la mujer y su pareja: compartiendo su pena, ayudándoles a superar el duelo, asistiéndoles a cuidar a otros hijos, acompañando a la madre durante su convalecencia, etc.

Por otro lado, cuando el tener hijos es un tema importante para la familia, ésta puede ejercer involuntariamente una presión adicional sobre la mujer que ‘ha fallado’ en su intento, generándole un mayor sentimiento de angustia y culpa, lo cual dificulta y alarga el duelo.

En caso de un aborto voluntario:

El temor a la presión y a la reacción de la familia ante un embarazo no deseado (sobre todo en las adolescentes) induce a las madres a interrumpir su embarazo. Esto las orilla a efectuarse abortos ‘caseros’ o clandestinos que ponen en riesgo su propia salud. Sin contar con los sentimientos de confusión, angustia y temor que su situación les provoca.

Cuando la mujer aborta por otros motivos, no necesariamente la presión familiar, ésta sigue ejerciendo su influencia. Siendo la familia la fuente de los valores y la religiosidad que le han sido inculcados, el ir en contra de esas enseñanzas provoca un miedo al rechazo que evita que la mujer comparta con ellos su experiencia y la sufra en soledad.

En lo que se refiere a la pareja, también son múltiples las influencias que pueden presentarse:

En caso de un aborto espontáneo:

Si la criatura que se espera es deseada, el padre sufrirá la pérdida casi tanto como la madre. Es importante el apoyo mutuo entre ellos para superar la muerte de su hijo.

Por otro lado, dadas las secuelas psicológicas que conlleva, el aborto tiende a tensionar y debilitar la relación de pareja. Así mismo puede modificar la actitud de la madre hacia sus hijos anteriores

En lo que se refiere al aborto provocado:

La indiferencia de la pareja ante el embarazo es un fuerte motivante para las mujeres que abortan pues muchas veces no se encuentran en posición y/o disposición de criar a un hijo ellas solas.

En muchos casos, el mismo padre incita a la mujer a que se practique un aborto porque no está dispuesto a hacerse responsable de la criatura.

 

ASPECTOS SOCIALES

En apariencia, la sociedad mexicana reprueba el aborto inducido. Sin embargo, encuestas nacionales realizadas en 1992, 1993 y 1994 revelan que la mayoría de los mexicanos consideran que la decisión de practicarse un aborto debe ser responsabilidad de la mujer o de la pareja en conjunto:

¿Quién debe tomar la decisión de practicarse un aborto?*

  1992         1993    1994
La mujer y su pareja 78% 88% 83%
Otra persona o institución  2% 6% 7%

(el gobierno, el médico, sólo el hombre)

     
La iglesia  --        1% 1%
La mujer aconsejada por un médico o sacerdote 14%  --    --
Nadie o no sabe 6%   5%   9%
Total 100% 100%  100%

* FUENTE: www.gire.org.mx

 

No obstante estos resultados, dada la situación de penalización del aborto en nuestro país, propiciada en gran medida por la postura de la Iglesia católica (mayoritaria en México) y de grupos conservadores, el aborto provocado sigue siendo una práctica clandestina y por lo tanto sigue estando socialmente estigmatizado.

En lo referente a la percepción de los abortos espontáneos, ésta va íntimamente ligada a factores socioculturales. Algunos grupos (sobre todo étnicos y rurales) no le dan a este fenómeno la misma magnitud que se le otorga en las grandes ciudades. Si tomamos en cuenta que la alta incidencia de embarazos no exitosos es una constante a través de la historia y en todos los pueblos del mundo, resulta lógico que para ciertos grupos humanos alejados de los avances médicos, de la influencia de los medios de comunicación y del bombardeo de nuevas ideologías el aborto espontáneo sea algo ‘normal’ e incluso cotidiano. Esto aminora en gran medida la posibilidad de que existan presiones externas sobre la madre y consecuentemente disminuya notablemente el  sentimiento de pérdida.

ASPECTOS RELIGIOSOS

Cuando se habla del aborto no podemos dejar pasar las consideraciones religiosas ya que la iglesia representa importantes y diversos papeles dependiendo de la situación.

En caso de presentarse un aborto espontáneo, la religión, sea cual sea, puede funcionar como una importante red de apoyo.

En contraposición, las religiones en general condenan la práctica del aborto inducido. Esto puede funcionar:

a) como un freno y evitar que el aborto se realice o,

b) generando culpas, miedos y depresiones en caso de que el aborto se lleve a cabo.

En nuestro país, el ejemplo más típico es la postura de la Iglesia Católica. Según sus enseñanzas, el aborto es el asesinato de un niño no nacido y por lo tanto es un pecado mortal que va en contra del quinto mandamiento: “No matarás”.

Según esta doctrina, la vida humana comienza desde la concepción. En ese instante Dios crea un alma eterna y única y la otorga a esa criatura que es su misma imagen. Es por eso que la vida del hombre es sagrada desde el momento en que se concibe. Además, Dios ha confiado al hombre la misión de conservar la vida, por lo cual debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el primer momento de su existencia. Por todo lo anterior, el aborto se convierte en un crimen abominable que se castiga con la excomunión.

Para la Iglesia Católica, el uso de métodos anticonceptivos como el dispositivo intrauterino, la píldora y el Norplant es considerado como una práctica abortiva y es reprobado indistintamente.

Otro ejemplo es la religión judía que, de igual manera, prohíbe totalmente la práctica del aborto en cualquiera de las etapas de la gestación. La unión de la madre y el padre expresa la unión Divina y el producto de esa unión es el proceso Divino de la procreación que no debe ser destruido. Sin embargo, existen consideraciones especiales cuando está amenazada la vida de la madre. Lo cual se observa también en la Iglesia Mormona donde se prevén excepciones (con autorización del obispo y confirmación divina mediante la oración) cuando peligra la vida de la madre o cuando el embarazo es producto de un atentado sexual.

ASPECTOS LEGALES

No obstante el estatuto constitucional que reza ‘toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el esparcimiento de sus hijos’, el aborto en México está penalizado por la ley. Su consideración es similar en los códigos penales de todos los estados de la República, sin embargo su legislación varía de una entidad federativa a otra.

Los sujetos de la acción penal son la madre y la persona que realiza el aborto. Las penalizaciones varían según los estados, de seis meses hasta cinco años en prisión para la madre y de uno hasta ocho años para quien realiza el acto.

Existen algunas causales que eximen de penalización a ambos sujetos, a saber:

Causales por las que el aborto no es penado en México

Número de estados que las admiten*

Por violación 32
Imprudencial 29
Por peligro de muerte  28
Eugenésico  10
Grave daño a la salud  9
Otras causas** 4

* FUENTE: www.gire.org.mx

** 3 Inseminación no deseada, 1 económicas, cuando la mujer tenga al menos 3 hijos)

 

En el caso del Estado de Querétaro, se dedica al aborto el capítulo V, artículos 136 al 142:

Art. 136. Comete el delito de aborto el que causa la muerte al producto de la concepción hasta antes del nacimiento.

Art. 137. Al que hiciere abortar a una mujer con consentimiento de ésta se le aplicará de uno a tres años de prisión. Cuando falte el consentimiento, la prisión será de cuatro a siete años, y si mediare violencia física o moral, de siete a nueve años.

Art. 138. A la mujer que se procure el aborto o consienta en que otro la haga abortar, se le aplicará de uno a tres años de prisión.

Art. 139. Tratándose de la madre que voluntariamente procure su aborto o consienta en que otro la haga abortar, el Juez podrá aplicar hasta una tercera parte de la pena prevista en el Artículo anterior, cuando sea equitativo hacerlo considerando lo dispuesto en el Artículo 68 de esta Ley, y específicamente, en su caso el estado de salud de la madre, su instrucción y condición, el tiempo que hubiese durado el embarazo, el desarrollo y características del producto, el consentimiento otorgado por el toro progenitor cuando éste viva con la madre y cumpla las obligaciones inherentes a la unión y en general todos los elementos conducentes a resolver equitativamente el caso de que se trate.

Art. 140. Si el aborto punible lo causare un médico o un auxiliar de éste, además de las sanciones que le corresponden conforme a lo dispuesto en este Capítulo, se le aplicará suspensión de uno a cinco años en el ejercicio de su profesión.

Art. 141. No se sancionará a los médicos y a los auxiliares de éstos que en legítimo ejercicio de su profesión brinden a la mujer la atención que requiera con motivo de un aborto punible realizado por otra persona.

Art. 142. No es punible el aborto:

I Cuando sea causado por la culpa de la mujer embarazada, y

II Cuando el embarazo sea resultado de una violación

 

ENFOQUE TANATOLÓGICO

Es costumbre en nuestra sociedad el ‘disimular’ un aborto espontáneo. La muerte de una criatura que no ha nacido es una muerte no comentada, ignorada y, hasta cierto punto, olvidada. No existen ritos que ayuden a la mujer a entrar en contacto con su dolor y con sus redes de apoyo. Pocas veces puede ver a su hijo y la pena se incrementa pues no tuvo la oportunidad de conocerlo ni de despedirse de él. Con ese bebé se pierde todo un proyecto de vida, se sufre desesperanza, una enorme desilusión y una gran carga de culpabilidad.

En los mejores casos, la mujer que ha sufrido un aborto tendrá una familia, una pareja o alguna red de apoyo con quien compartir su pena y que le ayuden a superar su duelo. Pero, a fin de cuentas, es una pérdida que ha sufrido sola, en su interior.

Por otro lado, el aborto por decisión nunca es fácil, es el último recurso ante una situación desesperada. El hecho de que sea voluntario no significa que no implique un gran sufrimiento. Se da en tiempo de una intensa crisis personal en la que la mujer está sujeta a presiones externas e internas que la orillan a tomar (consciente o inconscientemente) una decisión radical. Dadas las influencias familiares, sociales, religiosas y legales, esta acción agrega angustias, miedos y culpas a la carga psicológica inicial que obligan a la mujer a callar lo que ha sucedido y a sobrellevar sola su dolor.

El aborto, en cualquiera de sus modalidades, es una experiencia solitaria.

Por esto último, y dada la alta incidencia con que se presenta en nuestra sociedad y las importantes repercusiones psicológicas y familiares que puede acarrear, es sumamente importante el tratamiento tanatológico de las madres y las familias que han sufrido un aborto.

La costumbre de pensar que ‘pasará en unas cuantas semanas’ y de percibir el aborto como una aflicción o enfermedad pasajera que apenas requirió de una breve estancia en el hospital, es una posición popular que dista mucho de la realidad. No debemos olvidar que se trata de la pérdida de un hijo y como tal puede representar meses de duelo y, en algunos casos, requerir de atención prolongada.

Pero lo más importante es no perder de vista que el aborto es una experiencia muy íntima y sumamente individual. Y el hecho de que sea silenciosa no la hace menos dolorosa.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Código Penal 2002 para el Estado de Querétaro, Ed. Sista, México, D. F., 2002. Pp. 67-68.

Friesner, Arline y Raft, Beverly. Enfermería Materno-Infantil. Manual Moderno. Pp. 107-111.

Mondragón Castro, Héctor. Obstetricia básica ilustrada. Ed. Trillas, 1992. Pp. 272-281.

THE CIBA COLLECTION OF MEDICAL ILLUSTRATIONS VOL. 2: REPRODUCTIVE SYSTEM. Colorpress, New York, 1965. P. 228.

www.aciprensa.com

www.cimac.org.mx/noticias/00ago/00081403.html

www.familiadigital.com

www.gire.org.mx

www.vidahumana.org

 

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