ANESTESIOLOGÍA LATINA

 

TANATOLOGÍA Y CUIDADOS PALIATIVOS

TANATOLOGÍA

 

Aspectos de importancia para ayudar a una persona que está en duelo

Todas las personas reaccionan de diferente manera ante la muerte de un ser querido. No esperar reacciones idénticas en las personas dolientes, cada una tiene su manera de expresar su dolor, la tristeza, el duelo por la muerte de un ser querido.

Tras la muerte de un ser querido es normal que el mundo parezca un lugar caótico e inseguro.

No utilice frases como: "todos tenemos que morir algún día", "aún eres joven y puedes tener más hijos", "Dios lo escogió para llevarlo al cielo", "al menos ya sabia que iba a morir, otra persona no esperaba que su familiar muriera repentinamente", etc. Nunca se deben comparar las tragedias.

Solemos llorar cuando nos golpeamos fuerte y nos duele mucho; si algo no sale bien, si nos roban algo muy valioso, en cualquier otra circunstancia dolorosa. Porque no llorar ante la perdida de un ser querido. Es un dolor bio-psico-socio-familiar, espiritual y decimos que nos duele hasta el alma, el pasado, el presente y el futuro, duele toda la vida. Aquí es muy SANO llorar, sin cohibirse.

Disimular el dolor no conduce a nada positivo: bloquea la comunicación con otros familiares que pueden estar sintiendo lo mismo.

El proceso de duelo requiere tiempo, no hay que apresurarlo.

Permanecer accesibles para soporte y ayuda, principalmente a las 6 semanas, a los 3 meses, los días feriados y sobre todo los aniversarios.

Durante el duelo debe tenerse un seguimiento médico para prevenir, controlar y tratar a tiempo ciertas enfermedades que pueden empeorar o aparecer.

Exprese sus propios sentimientos, no los reprima; hasta Jesús sollozó, de está forma el doliente verá que no es vergüenza mostrar los sentimientos.

La Institución más importante para recuperarse de la pérdida de un ser querido es la Familia.

La terapia más importante para recuperarse de la pérdida de un ser querido es la Terapia del hombro-Oído-Abrazo

Ayude a restaurar la confianza en si mismo: al tomar decisiones, aprendiendo cosas nuevas, a manejar los problemas de todos los días.

Si hay factores de riesgo de una recuperación difícil o complicada, pida ayuda al equipo de duelo.

La pérdida de un ser querido no se "supera": el doliente se "recupera" de las pérdidas, más no se superan; molestarán de vez en cuando como lo suele hacer una cicatriz.

Aprender a reconocer el comportamiento normal de una persona en duelo: silencio y quietud en medio de una multitud, insomnio, pesadillas, alucinaciones y otros síntomas de depresión.

El revivir la experiencia (la causa de la muerte o lo que condujo a esta), permitiendo que se cuente la historia una y otra vez; donde, como, porque, quien. Esto facilita la integración de la realidad de la pérdida (todo lo contrario a lo que la gente suele hacer). Es normal cansarse de oír lo mismo todo el tiempo pero eso ayuda al doliente a realizar, interiorizar la pérdida del ser querido, siempre y cuando el doliente desee hablar de esta experiencia.

Ayudar a identificar los sentimientos escondidos de ira, cólera, culpa, que por lo general el doliente no se permite sentir en forma consciente, pero allí están y perturban. Deben exteriorizarse, salir a la luz si se desea restaurar la salud espiritual y emocional de la persona.

Ayude a la persona doliente a establecer nuevas relaciones con otras personas. Ayudar a explorar el lado positivo de crear nuevas amistades.

El proceso de recuperación tras la pérdida de un ser querido suele tardar entre 3 y 4 años para completarse.

 

Regresar a la Página Principal