COMPARACIÓN DE LA EFECTIVIDAD DE ONDANSETRON vs. ONDANSETRON + METOCLOPRAMIDA EN LA PREVENCIÓN DE NAUSEA Y VOMITO POSTOPERATORIO EN PACIENTES SOMETIDOS A CIRUGÍA BAJO ANESTESIA GENERAL

Autor: Dr. Juan Bedolla Pérez.

Anestesiólogo Adscrito al Hospital General Regional No. 1 del IMSS. Querétaro. Qro.

Asesor Estadístico: Dr. Antonio Castellanos Olivares.

Anestesiólogo. Subjefe de la División de Enseñanza e Investigación. Hospital de Especialidades "Dr. Bernardo Sepúlveda G." Centro Médico Nacional Siglo XXI.

 

I N D I C E

RESUMEN

ABSTRACT

ANTECEDENTES CIENTÍFICOS

PACIENTES, MATERIAL Y MÉTODOS

DESCRIPCIÓN DE LAS VARIABLES

CRITERIOS DE SELECCIÓN

PROCEDIMIENTOS

ANÁLISIS ESTADÍSTICO

RESULTADOS

DISCUSIÓN

CONCLUSIONES

CUADROS Y GRAFICAS

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN. Las náuseas y los vómitos postanestésicos son un efecto indeseable y desagradable. Se presentan en 20 a 50 % de los casos de anestesia general

OBJETIVO. Demostrar que la frecuencia de náuseas y vómitos postoperatorios son menores en pacientes a los que se administra Metoclopramida-Ondansetron, en comparación a los que se administra Ondansetron únicamente

MATERIAL Y MÉTODOS. Se estudiaron 50 pacientes operados bajo anestesia general Divididos al azar, en 2 grupos; uno tratado con Metoclopramida-Ondansetron y el otro con Ondansetron solamente.

Después del procedimiento anestésico-quirúrgico se evaluaron las náuseas en una escala numérica lineal del 0 al 1 0 en donde 0 correspondió a la ausencia de náuseas y 1 0 a la náusea más intensa posible. También se midió el vómito

RESULTADOS. Los grupos fueron similares en cuanto a edad, peso, talla, estado físico. En el grupo de Ondansetron 3 pacientes presentaron náusea en el postoperatorio, con una intensidad de 1, 3 y 4 respectivamente. En el grupo de Metoclopramida más Ondansetron tres pacientes tenían antecedentes de náusea y vómito, pero ninguno los presentó en el postoperatorio

CONCLUSIONES. Se aprecia una profilaxis más efectiva contra la náusea y vómitos postoperatorios en el grupo tratado con Metoclopramida más Ondansetron.

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ABSTRACT

INTRODUCTION. The postoperative nausea and the vomits are a undesirable effect and disagreeable. It presents in 20 to 50% of the cases, above all after the general anesthesia

OBJECTIVE. To demonstrate that the postoperative nausea and vomiting frequency are smaller in patient to those which is administered Metoclopramide + Ondansetron, in comparison to those, which is, administered Ondansetron solely

MATERIAL AND METHODS. They were studied 50 patient operated under general anesthesia. Divided at random in two groups; one treated with metoclopramide + ondansetron and other with ondansetron. After anesthetic were evaluated the nausea in a scale numeric linear of the 0 to the 1 0 in which 0 corresponded to the absence of nausea and 1 0 to the most intensive nausea possible. Also it was measured the vomit

RESULTS.

The groups were similar concerning sex, age, weight, height, and physical state. In the group of ondansetron three patient presented nausea and the metoclopramide + ondansetron no patient presented nausea neither vomit.

CONCLUSIONS. It’s appreciated a better prophylaxis against the nausea and vomits in the group treated with metoclopramide + ondansetron.

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ANTECEDENTES CIENTÍFICOS

Las náuseas y los vómitos son una secuela indeseable y desagradable durante la etapa de recuperación anestésica, observándose con una frecuencia de 20 a 50 % en pacientes adultos, sobre todo después de la anestesia general.1

Las náuseas se definen como una sensación de malestar, que el sujeto refiere como deseo de vomitar. Se perciben en la parte posterior de la faringe y en el epigastrio; y se acompañan de: pérdida del tono gástrico, contracciones duodenales y reflujo del contenido intestinal al estómago.2

Los arqueos se definen como las contracciones rítmicas y espasmódicas de los músculos respiratorios torácicos y abdominales, sin expulsión del contenido gástrico.

El vómito o emesis, es la expulsión violenta del contenido gástrico a través de la boca, siendo causado por la contracción fuerte y sostenida de los músculos abdominales, el descenso del diafragma y la apertura del cardias. El acto del vómito implica una secuencia de eventos que pueden dividirse en tres fases: pre-eyectiva, eyectiva y post-eyectiva

La fase pre-eyectiva se caracteriza por náuseas, acompañadas de signos autonómicos como salivación, deglución, palidez, taquicardia.

La fase eyectiva comprende al vómito, caracterizado por contracciones fuertes y sostenidas en la porción proximal del intestino, del esfínter pilórico y de la porción pilórica del estómago. Estas tres respuestas llenan el cuerpo y el fondo del estómago, dilatándolo; a continuación hay relajación de los esfínteres superior e inferior del esófago, inspiración y cierre de la glotis. La contracción de los músculos abdominales y del diafragma ocasionan que el estómago expulse su contenido.2

La fase post-eyectiva consiste en respuestas autonómicas y viscerales que devuelven al organismo a un estado de reposo, con o sin náuseas residuales.

CENTRO DEL VOMITO

El vómito es un acto de naturaleza refleja, integrado en el bulbo raquídeo. El centro del vómito está situado en la substancia reticular del bulbo y es activado por el área postrema que a su vez, recibe los impulsos aferentes capaces de originar el reflejo del vómito. Los impulsos aferentes provienen principalmente del aparato digestivo, sin embargo, los impulsos aferentes originados en un infarto del miocardio, un cólico renal, una pleuritis, etc., pueden desencadenar el vómito.3

La zona desencadenante quimiorreceptora (ZDQ) se localiza en el área postrema del bulbo raquídeo, en la parte inferior del cuarto ventrículo.

El bulbo raquídeo tiene gran diversidad de neurotransmisores, entre los que figuran los receptores de dopamina, serotonina, histamina, acetilcolina y de opiáceos. Los distintos estímulos del vómito pueden tener relación con varios de estos receptores por lo que el bloqueo de éstos es un mecanismo de acción de los fármacos antieméticos. Los medicamentos anticolinergicos y antihistamínicos son utilizados para controlar el vómito asociado con la Cinetosis. la metoclopramida bloquea los receptores dopaminérgicos

La serotonina o 5-hidroxitriptamina (5-HT) desempeña un papel importante en las náuseas y vómitos inducidos por radiación y fármacos citotóxicos. Parece ser que también interviene en las náuseas y vómitos postoperatorios (NAVPO). Se han identificado receptores 5-HT no sólo en el área postrema (donde se localiza la ZDQ y el centro del vómito) sino también periféricamente en el tracto gastrointestinal.

Los receptores de la 5-HT se han clasificado en cuatro grupos principales: 5-HT1, 5-HT2, 5-HT3 y 5-HT4. Este último parece tener que ver con la motilidad gastrointestinal y se encuentra ampliamente distribuido en el cerebro.

Se han identificado otros subtipos de los receptores 5-HT1: 5-HT1a, 5-HT1b, 5-HT1c y 5-HT1d. Al parecer los receptores 5-HT1b no existen en el hombre

Las náuseas y vómitos postoperatorios representan serios problemas para los pacientes que se someten a procedimientos anestésico-quirúrgicos. La frecuencia de vómitos postoperatorios está influenciada por varios factores, siendo más frecuente en los pacientes jóvenes y en los pacientes pediátricos; las mujeres tienen de 2 a 4 veces más probabilidades de experimentar náuseas y vómitos en el postoperatorio con relación a los varones. 4,5,14,15 También es más frecuente en los pacientes obesos, se dice que una causa probable puede ser la dificultad para establecer una vía aérea, lo que ocasiona mayor incidencia de insuflación gástrica durante la ventilación manual con mascarilla oronasal. 6,7,15

Con la administración de anestesia general, sobre todo si se utilizan narcóticos para la inducción o el mantenimiento, aumenta la incidencia de náuseas y vómitos en el período postoperatorio.1,3,8,14,15

Los niños sometidos a cirugía para corrección de estrabismo, orquidopexia, adenoamigdalectomía y adenoidectomía, cursan con mayor frecuencia de náuseas y vómitos postoperatorios.

En los adultos se ha reportado una mayor incidencia después de procedimientos gastrointestinales, cirugía abdominal, cirugía otológica, oftálmica y laparoscópica, así como después de dilatación cervical y legrado uterino instrumental.4,9,15

Los antecedentes de náuseas, vómitos y Cinetosis en el preoperatorio son factores predisponentes de náuseas y vómitos postoperatorios. Se ha afirmado que estos pacientes podrían tener un arco reflejo bien desarrollado. 3,4,14,15

Otros autores reportan que la incidencia de náuseas y vómitos postoperatorios llega a ser hasta de 92 % y representan un riesgo potencial para desarrollar complicaciones como, deshidratación, desequilibrio electrolítico, hipertensión venosa, dehiscencia de la herida quirúrgica, etc.1,5

La complicación más temida, con una mortalidad que va de 3 a 70 % es el Síndrome de Mendelson, que es una neumonitis causada por la aspiración del contenido gástrico a la tráquea, los bronquios y las vías aéreas inferiores.16

Los pacientes con náuseas y vómitos suelen permanecer 50 % más de tiempo en la sala de recuperación, que aquellos que no presentan esta complicación; alterándose así el flujo de pacientes en el hospital. Además el paciente queda con una experiencia desagradable del procedimiento anestésico-quirúrgico.4,15

Lo ideal es que se lleve a cabo un manejo PREVENTIVO, más que curativo, para llevar al mínimo la morbilidad y proporcionar bienestar al paciente.

Se han empleado muchos fármacos para controlar las náuseas y los vómitos postoperatorios. El problema con la mayor parte de ellos es que tienen una elevada incidencia de efectos secundarios indeseables, sobre todo cuando se aumenta-la dosis, siendo la sedación uno de los efectos secundarios que puede retrasar el alta de los pacientes.14

Entre los medicamentos más utilizados se incluyen el Dehidrobenzoperidol y la Metoclopramida

DEHIDROBENZOPERIDOL (DHBP)

Pertenece al grupo de las butirofenonas, es un tranquilizante mayor con actividad antiemética importante; antagoniza los receptores dopaminérgicos y bloquea la estipulación de la ZDQ en el bulbo raquídeo Es excretado en la orina y las heces en una proporción de 75 y 25 % respectivamente, sobre todo en forma de metabolitos.

Antes de su excreción sufre un proceso metabólico importante en el hígado. Aunque la vida media del DHBP es de dos horas y media, sus metabolitos pueden permanecer en el organismo a niveles significativos durante un período de 8 a 12 horas.

El pretratamiento con DHBP por vía endovenosa disminuye la incidencia de vómitos hasta en 80 %. Se han realizado estudios para establecer la dosis apropiada del droperidol como agente antiemético, diversos autores recomiendan de 10-20 ug/Kg. para los adultos, estableciendo que la dosis de 20 ug/Kg. ofrece mayor protección contra el vómito postoperatorio.17

En los niños las dosis utilizadas oscilan de 25 a 75 ug/Kg. 14

El DHBP puede ocasionar vasodilatación periférico e hipotensión en el postoperatorio, por lo que se debe utilizar con precaución en personas hipovolémicas o que cursen con hipotensión.14

Otros autores refieren que el droperidol está asociado con mayor incidencia de agitación postoperatoria, así como somnolencia significativa. Los efectos extrapiramidales que pueden causar nerviosismo y ansiedad se presentan con dosis mayores y pueden retrasar el alta de los pacientes.

METOCLOPRAMIDA

La metoclopramida pertenece al grupo de las benzamidas, con acciones antieméticas centrales y periféricas. Tiene efectos antidopaminérgicos centrales. Actúa en vías gastrointestinales superiores. Sensibiliza al estómago a la acción de la acetilcolina y con ello estimula la motilidad gástrica. También aumenta el tono en reposo del esfínter esofágico inferior, en tanto que relaja el esfínter pilórico y el bulbo duodenal durante las contracciones gástricas y acelera el peristaltismo en la porción proximal del intestino delgado. De lo que resulta un aceleramiento en el tiempo de vaciamiento gástrico y el acortamiento de tránsito por el intestino delgado. 14

En el período preanestésico auxilia a eliminar el contenido gástrico con lo que se puede prevenir la broncoaspiración, al mismo tiempo que reduce la incidencia de náusea y vómito. Su duración es de 2 horas. Las dosis usuales son de 10 a 20 mg por cada 70 Kg. de peso en el adulto promedio. Al administrar metoclopramida a la dosis de 150 ug/Kg. profilácticamente, algunos autores reportan una efectividad como antiemético que va de 40 a 75 %, dependiendo del tipo de cirugía y de la edad del paciente, ya que la efectividad fue mayor al aumentar la edad del paciente.10,12

La metoclopramida tiene como ventajas que, la duración de la somnolencia, el regreso de la orientación y el tiempo para dar de alta al paciente son menores que con droperidol.

ONDANSETRON

El Ondansetron es un antagonista del receptor de serotonina (5-HT3 ), se ha utilizado desde hace varios años para controlar las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia y la radioterapia. Recientemente se ha introducido en la práctica anestésica para control de la emesis ya que tiene acción central y periférica. 8,10,11,14,18,20

El Ondansetron es un potente antagonista, altamente selectivo, de los receptores 5-HT3, que se localizan en gran cantidad en el área postrema, tracto del núcleo solitario y otras áreas del cerebro, así como en las terminales aferentes del nervio vago. 7,9

Fue estudiado en relación con el vómito inducido por la quimioterapia para el cáncer, que está asociado con la liberación de serotonina de las células enterocromafines del intestino delgado. Presumiblemente la liberación de serotonina estimula los receptores aferentes vágales 5-HT y/o el reflejo central del vómito.9

El peso molecular del Ondansetron es de 365.8 daltons. A la dosis de 4 mg las concentraciones plasmáticas pico se alcanzan en aproximadamente 7 a 11 minutos dependiendo de la velocidad de administración. La vida media de eliminación está entre 3 y 5 horas. Su unión a las proteínas plasmáticas es de 70 a 76 %. Se metaboliza en el hígado y se excreta principalmente por la orina como metabolitos de fase 1 (glucuronidos y sulfatos), encontrando en ella menos de 10 % del fármaco intacto. Los metabolitos son excretados en orina y heces.9

La dosis óptima de Ondansetron en la profilaxis de las náuseas y vómitos postoperatorios ha sido establecida en 4 mg, administrados intravenosamente antes de inducir la anestesia.18,21,22

La administración profiláctica de Ondansetron es superior al Dehidrobenzoperidol y a la Metoclopramida en la prevención de las náuseas y vómitos después de la anestesia general, con una eficacia que va de 70 a 86 % , sin los efectos indeseables que son más frecuentes con los otros medicamentos ( somnolencia, nerviosismo, etc. ). 8

No hay evidencia de efectos adversos en la función cardiaca (EKG, gasto cardiaco, presión sanguínea y frecuencia cardiaca) ni en la función hemostática de pacientes voluntarios. La depresión respiratoria inducida durante la anestesia general no es potencial izada por el Ondansetron. 23

En nuestro hospital, aproximadamente 60% de los procedimientos quirúrgicos se llevan al cabo bajo anestesia general y la frecuencia de náuseas y vómitos postoperatorios oscila entre 30 y 40 %. Habitualmente no se utiliza tratamiento profiláctico y cuando se presenta el vómito, excepcionalmente, se ha usado el difenidol.

Por lo anterior, nos propusimos realizar la siguiente investigación con el fin de conocer si la efectividad del Ondansetron aumenta con la adición de Metoclopramida, en base a que por el mecanismo de acción de ambos fármacos, se pueden obtener efectos sinérgicos. Para ello nos hicimos la siguiente pregunta

¿Será menor la frecuencia de náuseas y vómitos postoperatorios en pacientes que reciben Metoclopramida-Ondansetron, en comparación con los que reciben Ondansetron únicamente?

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PACIENTES, MATERIAL Y MÉTODOS

DISEÑO DEL ESTUDIO

Ensayo Clínico Controlado (longitudinal, prospectivo, comparativo y experimental)

UNIVERSO DE TRABAJO

Quedó constituido por los pacientes que acudieron al Hospital Regional No. 1 del IMSS en Querétaro, Qro. que se sometieron a intervención quirúrgica en el turno vespertino; bajo anestesia general, en el período comprendido del 15 de abril al 30 de septiembre de 1995

 

DESCRIPCIÓN DE LAS VARIABLES SEGÚN LA METODOLOGÍA

VARIABLES INDEPENDIENTES:

 

VARIABLES DEPENDIENTES:

 

DESCRIPCIÓN OPERATIVA DE LAS VARIABLES:

 

NAUSEA Sensación de malestar, referida como el deseo de vomitar. Se midió por interrogatorio directo, en una escala numérica lineal del 0 al 10, donde 0 correspondió a la ausencia de náusea y 10 a la náusea más intensa posible,

 

VOMITO. Es la expulsión violenta del contenido gástrico a través de la boca

Se midió por interrogatorio directo, en donde se preguntó por su presencia y frecuencia en un período de 24 horas.

 

METOCLOPRAMIDA. Es una benzamida con efectos anti-dopaminárgicos centrales

Es el único antiemético que actúa específicamente en vías gastrointestinales superiores, aumentando el tono del esfínter esofágico inferior y favoreciendo el vaciamiento gástrico. Se utilizó una dosis de 10 mg IV antes de la inducción de la anestesia general.

 

ONDANSETRON. Es un antiemético, antagonista del receptor de serotonina 5-HT3, que se administró a la dosis de 4 mg IV antes de la inducción de la anestesia.

 

TAMAÑO DE MUESTRA

Fueron 50 pacientes, de los cuales 25 recibieron metoclopramida-ondansetron y 25 ondansetron únicamente. la asignación de los pacientes se realizó al azar.

 

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CRITERIOS DE SELECCIÓN

 

CRITERIOS DE INCLUSIÓN

 

CRITERIOS DE NO INCLUSIÓN

 

CRITERIOS DE EXCLUSIÓN

 

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PROCEDIMIENTOS

Después de haber obtenido la aprobación del Comité Local de Investigación del Hospital y el consentimiento informado de los pacientes que reunieron los criterios de inclusión antes mencionados; se les efectuó la valoración preanestésica de rutina, en donde se preguntó por antecedentes previos de náuseas y vómitos postoperatorios.

A su llegada a quirófano, los pacientes fueron monitorizados con esfigmomanómetro, estetoscopio, cardioscopio y pulso-oxímetro, con lo cual obtuvimos los valores de presión arterial sistólica, diastólica, la frecuencia cardiaca, el trazo electrocardiográfico y la saturación de oxígeno.

La asignación de los pacientes a los grupos de estudio fue al azar, a través de sobres previamente codificados y sellados. Una persona ajena al estudio fue la encargada de abrir el sobre y preparar los medicamentos correspondientes de acuerdo al código.

Todos los pacientes recibieron los fármacos motivo del estudio 10 minutos antes de la inducción anestésica, la cual fue estandarizada de la siguiente manera:

Para la medicación preanestásica se utilizó midazolam en una dosis promedio de 50 ug/Kg. y fentanyl a dosis de 2-3 ug/Kg.

La inducción fue con propofol a dosis de 2 mg/Kg.; después de la abolición del reflejo palpebral se asistió la ventilación con mascarilla oronasal y oxígeno a razón de 4 litros por minuto. La relajación neuromuscular se logró con bromuro de vecuronio a dosis de 80-1 00 ug/Kg. y con esto se facilitó la intubación orotraqueal, la cual se realizó bajo laringoscopia directa, utilizando una sonda traqueal tipo Portex con globo de alto volumen y baja presión; del número 8 en el caso de las pacientes femeninas y del número 9 en el caso de los pacientes masculinos.

El mantenimiento de la anestesia se logró con halotano a concentraciones variables de 1 a 1.5 % , con fracción inspirada de oxígeno al 100% a razón de 4 L por minuto, además de dosis subsecuentes de fentanyl y vecuronio según requerimientos de cada paciente. La ventilación se controló mecánicamente con ventilador de presión (Ohmeda 7000), con una frecuencia de 10 a 14 por minuto, volumen corriente de 7 a 1 0 cc por Kg., para mantener el C02 al final de la espiración entre 30 y 35 Torr.

Al finalizar el evento quirúrgico, se retiró el halotano, se obtuvo emersión por lisis, se aspiraron secreciones y se extubó a cada paciente sin complicaciones. Inmediatamente fueron llevados a la Sala de recuperación en donde se les colocó puntas nasales con oxígeno de 2 a 3 L por minuto, de aquí fueron dados de alta a su piso o a su domicilio cuando tuvieron valoración Aldrete de 10.

En lo que respecta a las náuseas y vómitos postoperatorios, los pacientes fueron evaluados durante un período de 24 horas, por un evaluador que desconocía a que grupo pertenecía el paciente y que medicamentos había recibido. El seguimiento de los sujetos que fueron dados de alta a su domicilio fue a través de una llamada telefónica o en la consulta externa dentro de las primeras 48 horas del postoperatorio.

 

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ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Se obtuvo el promedio y la desviación estándar para todas las variables cuantitativas y frecuencia relativa para las variables medidas en una escala cualitativa. Se determinaron los coeficientes de sesgo y curtosis para valorar si los datos seguían una distribución normal y en base a eso se eligieron pruebas paramétricas.

En los casos en que no hubo distribución normal se utilizó estadística no paramétrica, estableciendo un nivel de significancia cuando el valor de p era menor a 0.05 (p<0.05).

La contrastación de las diferencias entre los grupos se efectuó con Prueba exacta de Fisher, obteniendo valores de p mayores a 0.05

 

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RESULTADOS

Se estudiaron 50 pacientes, 60% del sexo femenino (30) y 40 % del sexo masculino (20); los que fueron asignados aleatoriamente a los dos grupos de estudio, con 25 pacientes cada uno.

No hubo diferencias en cuanto a la distribución por sexo en cada grupo. El grupo 1 (Ondansetron) quedó formado por 16 pacientes del sexo femenino y 9 pacientes del sexo masculino. El grupo 2 (Metoclopramida-Ondansetron) estuvo constituido por 14 del sexo femenino y 11 del sexo masculino. (Ver CUADRO 1)

El promedio de edad en años para el grupo 1 fue de 30.7 + 10.8 y para el grupo 2 de 30.8 ± 10.2

El peso promedio en Kg. para el grupo manejado con Ondansetron fue de 62.2 ± 9.3 y para el tratado con Ondansetron + Metoclopramida fue de 62.8 ± 1 1.1

No existieron diferencias estadísticamente significativas con relación a la duración del procedimiento anestésico en minutos, siendo de 113.6 ± 53.9 para el grupo uno y de 109.8 ± 48.7 para el grupo dos. (ver CUADRO 1)

La distribución de pacientes de acuerdo al estado físico según la ASA fue similar en ambos grupos. Tampoco se encontraron diferencias en la talla ni en el peso (Ver CUADRO 1)

El antecedente de náusea y vómito estuvo presente en un paciente del grupo uno y en tres de¡ grupo dos.

La náusea se presentó en tres pacientes de¡ grupo tratado con Ondansetron con una intensidad de 1, 3 y 4 respectivamente. De los pacientes tratados con Ondansetron + metoclopramida, ninguno presentó náusea ni vómito. (Ver Fig. 1)

 

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DISCUSIÓN

En nuestro estudio, la efectividad de¡ Ondansetron fue de 88 %, ya que 22 de 25 pacientes no presentaron náusea ni vómito. Estos resultados son superiores a los encontrados por Larijani y colaboradores que estudiaron dos grupos, de 1 8 pacientes cada uno, a los que administró Ondansetron y Placebo, respectivamente; en el grupo tratado con Ondansetron la efectividad fue de 78 % de los pacientes, ya que solo 4 de los 18 pacientes presentaron náusea y vómito. En el grupo del Placebo 62 % de los sujetos presentaron náusea y vómito postoperatorio. (1)

En el estudio de Alon y Himmelseher se estudiaron 66 mujeres, divididas en 3 grupos de 22 pacientes cada uno, que recibieron Ondansetron, Droperidol y Metoclopramida, respectivamente. La mayor efectividad se encontró con Ondansetron que fue efectivo en 60% para prevenir náusea y de 87% para vómito. En nuestro estudio se previno el vómito en 1 00% de los casos.(18)

Las náuseas y los vómitos postoperatorios son frecuentes después de procedimientos bajo anestesia general, sobre todo si se utilizan narcóticos para inducción y/o mantenimiento. (1,3,8,14,15.) En nuestro estudio todos los pacientes recibieron dosis de fentanyl durante la inducción anestésica y en el período de mantenimiento de la misma.

En los adultos se ha reportado una mayor frecuencia de náuseas y vómitos después de procedimientos gastrointestinales, cirugía abdominal, cirugía otológica, oftálmica y laparoscópica (4,9-15)

Asimismo se ha visto que las náuseas y vómitos postoperatorios son más frecuentes en sujetos jóvenes y que las mujeres tienen de 2 a 4 veces más probabilidades de experimentarlas, en comparación a los varones. (4,5,14,15)

En nuestro estudio fueron pacientes del sexo femenino las que presentaron náusea en el postoperatorio y las edades de las mismas fueron de 28, 23 y 56 años. En dos casos se presentó el evento 24 horas después de la cirugía (Lobectomía y Retiro de compresas abdominales); en el tercer caso se presentó ocho horas después de Rinoseptumplastía.

Los antecedentes de: enfermedad por movimiento ( Cinetosis), náuseas y vómitos son un factor de riesgo para presentar náuseas y vómitos postoperatorios (NAVPO. Se ha afirmado que estos pacientes podrían tener un arco reflejo bien desarrollado (3,4,14,15)

En nuestro estudio, un paciente del grupo tratado con Ondansetron y tres del grupo manejado con Ondansetron + Metoclopramida tenían antecedentes de NAVPO.

 

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CONCLUSIONES

La frecuencia de náuseas y vómitos postoperatorios fue menor en los pacientes a los que se administró Metoclopramida + Ondansetron, en comparación con aquellos a los que únicamente se administró Ondansetron

 

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CUADROS Y GRAFICAS

 

CUADRO 1: CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS PACIENTES QUE RECIBIERON ONDANSETRON VS. METOCLOPRAMIDA + ONDANSETRON.

 

GRUPO 1

ONDANSETRON

GRUPO 2

METOCLOPRAMIDA + ONDANSETRON

P

TAMAÑO DE LA MUESTRA

25

25

NS

EDAD (AÑOS)

30.7 ± 10.8

30.81 ± 10.2

NS

SEXO (M/F)

9/16

11/14

NS

PESO (Kg.)

62.2 ± 9.3

62.8 ± 11.1

NS

TIEMPO QUIRÚRGICO (Min.)

86.8 ± 46.0

80.0 ± 36.1

NS

TIEMPO ANESTESICO (Min.)

113.6 ± 53.9

109.8 ± 48.7

NS

ESTADO FISICO ASA

ASA 1

4

6

NS

ASA 2

19

17

NS

ASA 3

2

2

NS

Fuente: Servicio de Anestesiología  H.G.R. No. 1 IMSS. Querétaro, Qro.

 

Fig. 1 

 

Fuente: Servicio de Anestesiología del H.G.R. # 1 IMSS. Querétaro, Qro.

 

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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